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Full text of "Frutos naturales; ensayo dramatico en tres actos y en verso .."

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THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 




ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



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This book is due at the WALTER R. DAVIS LIBRARY on 
the last date stamped under "Date Due." If not on hold it 
may be renewed by bringing it to the library. 


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Farm No. 513. 









UDON A. PÉREZ / cy,5 / / 

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Microfilmed -c-q 

SOLINET/ASERL PROJECT 
1990-92 

mVTOS NATURALES 



ENSAYO DRAMÁTICO 

« 

EN TRES ACTOS Y EN VERSO 






EJstrenado con grande aplauso en el Teatro Baralt de Ma- 

racaibo la noche del 26 de eneiK) de 1904 y representado 

dos veces más en el mismo mes y con igual éxito, 

por la Compañía Martínez Casado. 




MARACAIBO 

IMPRENTA AMERICANA 

1 

iao4 



PERSONAJES 



ACTORES 



os de los anteriores 



Don Severiano, esposo de 
Doña Juana 

líUIS 

Inés 

Pedro, sobrino de los mismos 
Diego, amante de Inés 
Don Gaspar 



jhij 



Señor Ang-el León. 
Sra. ly. Martínez Casado. 
Señor Joaquín González. 
Sra. Celia de Martínez C. 
Señor EJnrique Terradas 
Sr. M. Martínez Casado. 
Señor Alfredo Alcón. 



L<a acción de esta obra se supone que pasa en Mara- 
caibo : el primer acto en casa de Don Severiano y los otros 
dos en casa de Don Gaspar. 



EF>OCA ACTUAIv 



m 



A MARACAIBO 



DEDICATORIA 



Las brisas de tu Lago^ arrulladoras de las cunas de 
mis padres y de mis abuelos, son las mismas que para mí 
tuvieron ósculos y cadencias cuando vine á la vida ; las 
mismas que refrescaron las sienes de la amada de mi alma^ 
hija de tu suelo también^ en las horas del dolor sombrío ; 
las m.ismas que sintieron por primera vez en la tierra, al 
descender de lo Alto para confortarme y alegrarme, los 
dos ángeles guardianes de mi nido de amor. Como yo, 
tuyos son los seres más queridos para mí. 

No hay pedazo de tu cielo incomparable, no hay sitio 
de tus hermosas campiñas, ni onda de tu Lago, ni palm,a 
de tus ribas, ni rasgo de tu historia, ni satisfacción ó 
anhelo de tu alm,a gigante, que no tuviera una nota en 
ini lira, una concepción osada en la mente de quien por ti 
se sintió poeta desde la 7iiñez, y cantó con tu verbo de 
cuanto grande y bello y noble existe en ese mundo que á 
su imaginación presentabas en trasunto, pequeño sí, pero 
magnífico también. 

¡ Todo te lo debo á ti sola, tierra de mis alegrías, de 

mis tristezas y de mis esperanzas ! Todo : el estímulo 

que alienta, el amor que engrandece, la estimacióti que 

fortifica, los triunfos que dan nobleza al espíritu, los 

consuelos que le redimen del mundano dolor / 

Al espigar por vez primera en campo nuevo para 
m.is alientos de poeta, en tu amor me inspiré, copiar quise 
tus virtudes y tus yerros, -mejorar tus costumbres ; te 
mostré mi obra y la aplaudiste, acreciendo con tu aplauso 
la deuda inmensa de mi reconocimiento. 

Sí, tuyas son mis glorias todas, porque tú me las 
has dado. Al dedicarte lo que de derecho te pertenece, lo 
que es tuyo sólo, me queda aún mucho por pagarte, y no 
te lo pagaré nunca ¡por más que es mi corazón un tesoro 
inexhausto de amor para ti ! 

U. A. PÉREZ. 
Maracaibo : Enero de igo4. 



Digitized by the Internet Archive, 
in 2013 



http://archive.org/details/frutosnaturaleseOOpere 



ACTO PRIMERO 



Sala elegante. Puerta en el fondo, que da á la calle. A la 
izquierda, en primero y segundo términos respectivamente, dos 
puertas : la primera da al estudio de Luis y la segunda á un 
jardín. A la derecha, en primer término, la puerta que condu- 
ce á las habitaciones interiores ; en segundo término, la que 
corresponde á la habitación de Pedro. Una mesa á la derecha. 
Sillas y demás muebles propios de la sala y de la época. 

ESCENA PRIMERA 

SBVBRIANO, á la mesa, contando dinero; JUANA, á su lado. 



Juana ¿ Cuánto ? 

Skv. Seiscientos bolívares. 

Juana Pues no son pocos seiscientos, 

si se toma en cuenta el plazo 

perentorio que nos dieron. 
S:^v. Hay que entregar esta noche 

lo que recaudado habernos ; 

y apenas hace ocho días 

que nos vino el nombramiento. 
Juana Aunque laborioso el cargo, 

lo aceptamos sin esfuerzo 

y con placer. 
Se)v. Era, Juana, 

un deber nuestro el hacerlo. 

Se trata de celebrar 

á la Reina de los Cielos ; 



8 



UDON A. PKREZ 



y pues la «lyUz de la Virgen, » 

, sociedad á quien venero 

por su celo religioso 
y á la cual pertenecemos, 
nos comisionó, en unión 
de nuestro sobrino Pedro, 
para recaudarle fondos 
entre los amigos nuestros, 
fue muy justo que los tres 
con la obligación cumpliésemos 
en lo posible, si no 
á medida del deseo. 

Juana Al intento casi todos 
los amigos accedieron. 

Skv. Cosa rara en estos días, 

maravilla en estos tiempos 
en que de la fe la llama 
se va apagando en los pechos ; 
en que se yergue la duda, 
monstruo de lúgubre aspecto, 
nuestro fervor religioso 
con sus garras destruyendo ; 
en que azuzado tal vez 
por conjuros del infierno, 
soberbio, extraviado, loco, 
se levanta el pensamiento, 
despreciando en su delirio 
de la Religión el freno, 
queriendo inquirirlo todo, 
alzándose á Dios, ateo, 
para convertirle en mito 
y hacer escarnio del Cielo. 

Juana Trabajo de I^ucifer. 

Skv. Sí ; del Mal terrible empeño. 

Corre del antiguo mundo 
á la América un mal viento 
de impiedades y herejías, 
de dudas y sacrilegios, 
que lo está asfixiando todo 
como el simoun del desierto. 

Juana Maracaibo está escudada 
con su fe de carbonero. 



FRUTOS NAl'URAI.KS 



Skv. Kso podía decirse, 

Juana mía, en otros tiempos. 

Ahora la juventud 

aspira á pulmón abierto 

las ráfagas corruptoras 

del torpe descreimiento : 

no va como en otros días 

á hacer oración al templo ; 

habla con cierto descoco 

del Culto y de sus misterios ; 

y hace blanco de sus burlas 

cuando nó de su desprecio, 

á los ministros de Dios 

y á su augusto ministerio. 

Kso es verdad, Severiano ; 

pocos hablan con respeto 

del sacerdote, el intérpetre 

de los designios eternos. 

Gajes del liberalismo ; 

de la instrucción laica efecto. 

Por fortuna nuestro hogar . . . 

Nuestro hogar es como un templo. 

¡ A y del que en él por desgracia, 

esquivase el buen sendero ; 

que al instante sentiría 

de mi autoridad el peso ! 

Mas no haya temor alguno ; 

aquí todos somos buenos 

y somos creyentes todos. 

Como nos lo manda el Cielo. 

lyuis, aunque estudió en París 

medicina, no es incrédulo. 

Aunque estuvo algunos años 

de nuestra custodia lejos, 

respirando en una atmósfera 

nada sana, decir puedo 

que echó profundas raíces 

el Cristianismo en su pecho. 

Juana Es un perfecto cristiano. 

Sev. Aunque de carácter recio, 

nunca olvidó nuestro hijo 
de sus padres el ejemplo. 



Juana 



Skv. 

Juana 

Skv. 



Juana 



Sev. 
Juana 

Skv. 



10 



UDON A. PKRKZ 



Juana Inesita .... 

Skv. Más creyente 

y más pura yo no espero 
encontrar otra en la tierra. 

Juana Es de la obediencia espejo. 

Sev. Aun no tiene diez y ocho años 

y hace gala de un criterio 
y una rectitud que pasman. 

Juana Y nuestro sobrino Pedro .... 

Skv. Pedro es un santo varón 

tan manso como un cordero. 

Juana A propósito, ¿ no sabes 
lo que me contó de Diego 
y don Gaspar ? 

Sev. Si lo dices 

lo sabré. 

Juana Pues cuenta de ellos 

que al pedirles la limosna 
para la Virgen, se rieron 
de la petición. 

Skv. i lyos dos 

se negaron ? 

Juana Por supuesto. 

Ellos las dos excepciones 
entre los amigos fueron. 

Skv. De Diego yo no lo extraño : 

siempre ha sido ese mozuelo 
desdeñoso, indiferente 
con los sagrados preceptos. 

Juana El ha vivido al amparo 

de una madre en cuyo seno 
derramó la fe cristiana 
sus purísimos destellos. 

Skv. Mas le faltó de muy niño 

la autoridad, el respeto 
de su padre. Lo que dudo, 
lo que en verdad no comprendo, 
es cómo Gaspar, cristiano, 
Gaspar, católico viejo, 
contribuir no ha querido 
por su parte á los festejos 
de la Virgen. 



FRUTOS NATURALES 



11 



KSCKNA SEGUNDA 
Skvkriano. Juana. Gaspar. bi último, que habrá 

oído las últimas palabras, entra por el fondo. 



Gasp. 



Juana 

Skv. 

Juana 

Gasp. 



Juana 
Gasp. 



Skv. 
Juana. 

Gasp. 

Skv. 

Gasp. 



Bajando. A explicar 

la razón de ello me allano. 
Buenas tardes, Severiano. 
Doña Juana . . . Saludando. 

Don Gaspar. 
Cuenta, si tienes á bien. 
Si les importuno, ahora 
mismo me voy. 

No, señora ; 
puede escucharme también. 
No es un secreto, por Dios, 
para que á nadie lo esconda. 
Pues diga usted. 

No ; responda 
primero uno de los dos ; 
que en lo mismo que digáis 
en respuesta á mi pregunta, 
veréis cómo se barrunta 
la razón que averiguáis. 
Kstoy pronto. 

Yo me inclino 
á su capricho. 

Eso quiero. 
¿ Qué haréis con ese dinero 
que pide vuestro sobrino ? 
i Pues la salida me encanta ! 
¡ Para qué ha de ser, Gaspar, 
sino para celebrar 
con rumbo á la Virgen santa ! 
¿ lyO veis ? Si no vais á hacer 
un benéfico instituto, 
cuyo provechoso fruto 
pueda el pueblo recoger ; 
si la súplica no ha sido 
con intento de llevar 
pan y salud al hogar 



12 



UDON A. Pí:rí)Z 



Juana 
Gasp. 
Juana 
Sev. 



Gasp. 



Juana 



Gasp. 
Juana 



del enfermo desvalido ; 

si no es para dar trabajo 

al desamparado obrero ; 

si no es para el pordiosero 

que envuelto en deshecho andrajo, 

lloroso, la planta incierta, 

de la caridad va en pos, 

llamando en nombre de Dios, 

pidiendo de puerta en puerta ; 

si no es ningún bien patente 

causa de la petición, 

tuve, señores, razón 

en negar mi contingente. 

¡ Qué razón ! Con cierto enojo. 

Está de bulto. 
¡ Por singular ! Lo mismo. 

I No es también 
obligación, hacer bien, 
darle protección al culto ? 
No es que con el culto rompa ; 
mas decidme por favor 
¿ qué es al templo del Señor 
tanto lujo, tanta pompa 
ni tantas superfinas galas ? 
¿ pide nuestra Religión 
que la vana ostentación 
tienda en el templo sus alas ? 
Vuestras acciones contrastan 
de Dios con el santo ejemplo : 
sencillas galas al templo 
para sus fiestas le bastan. 
lyO justo, lo necesario, 
nada de pompa terrena : 
la humildad, que es lo que ordena 
la doctrina del Calvario. 
No siga usted, don Gaspar ; 
á Dios no han de ser molestas, 
cuando gustan de esas fiestas 
los ministros del altar. 
¿ Piensa usted ? . . . 

Que no es pecado 
cuando las acuerdan ellos. 



FRUTOS NATURALES 



13 



Sev. 


La verdad con sus destellos 




sus frentes ha iluminado. 


Gasp. 


Pero la humana flaqueza 




puede inducirlos á error. 


Juana 


i Errar ellos ! ¡ No, señor ! 


Skv. 


Has perdido la cabeza. 


Gasp. 


Por más que tú no lo notes, 




ellos son .... 


Sev. 


¡ Gaspar ! 


Gasp. 


¿ Qué pasa ? 


Sev. 


i Se prohibe en esta casa 




hablar de los sacerdotes ! 


Gasp. 


De un fanático fervor 




gaje al fin nada loable. 


Juana 


De nuestra fe inquebrantable 




pudiera decir mejor. 


Gasp. 


Callaré, ya que ese punto 




la calma os pone en un tris ; 




pero si me permitís 




trataremos de otro asunto 




que es de mi visita objeto. 


Juana 


Hable usted. 


Sev. 


¿ Cuál es el fin ? 


Gasp. 


¿Inés? 


Juana 


Está en el jardín. 


Gasp. 


¿ Y Pedro ? Porque es secreto 




que deseo confiar 




sólo á vosotros. 


Sev. 


Salió. 


Gasp. 


¿ Nadie nos escucha ? 


Sev. 


No. 


Juana 


Puede, si gusta, empezar. 


Sev. 


Con tal que te andes más diestro 




y prudente, no hay cuestión ; 




habla. 


Gasp. 


Vengo en comisión 




de un amigo, también vuestro ; 




y á un tiempo con voluntad 




le sirvo y con alegría. 




porque él, como yo, confía 




en vuestra eximia bondad. 


Sev. 


De nuestros buenos amigos 



14 UDÓN A. PÉR:ez 



siempre aquí por varios modos 

somos servidores todos. 
Gasp. Yo he sido de los testigos. 

No has dicho pues, nada nuevo, 

y se negaría en vano 

que eres bueno . . . 
Sev. Al grano, al grano. 

Gasp. Bien. Se trata de un mancebo, 

si de posición humilde, 

honrado como el primero ; 

tan correcto caballero 

que no hay quien sus actos tilde. 

Enamorado del bien, 

en la lucha cotidiana 

es de su madre, una anciana 

enferma, el sólo sostén. 

Querido por su talento 

y por sus buenos oficios, 

en pago de sus servicios 

le da el Gobierno sustento. 

Tan hábil y tan modesto 

y casi tan necesario, 

que aun cambiando el mandatario 

él permanece en su puesto. 

Del doctorado en Derecho 

próximo á obtener la borla, 

más de un lauro su frente orla, 

más de una insignia su pecho. 
Skv. Kn suma, un hombre cabal. 

Gasp. Y mal su historia relato ; 

que le va en zaga el retrato 

muy mucho al original. 
Skv. y ese mozo, en conclusión . . . 

Gasp. De amor aspira á la palma. 

Sintió brotar en su alma 

chispa de noble pasión ; 

y esa chispa, que al nacer 

fue apenas pálido fuego, 

en llama trocóse luego 

que abrasa todo su ser. 

Encendiendo en su alma pura 

desconocidos antojos. 



FRUTOS NATURAI^KS 



15 



vio surgir ante sus ojos 

un portento de hermosura, 

de virtud y de candor ; 

y desde hora tan feliz 

echó en su pecho raíz 

inextinguible el amor. 

Desde entonces . . . 
Juana Sonreída. Bl implora 

y ella esquiva . . . Ks natural : 

la misma historia. 
Gasp. No tal, 

doña Juana ; ella le adora. 
Skv. Pues entonces no se explica 

por qué no pide su mano. 
Gasp. Con intención. 

El es pobre, Severiano, 

y la doncella muy rica. 
Skv. Honradez, buenas acciones, 

cuanto virtudes revela, 

eso á los hombres nivela 

é iguala las posiciones. 
Juana a Severiano. 

No extraño tal expresión 

en tus labios. 
Gasp. Por el mismo. Ni yo ignoro 

de bondades el tesoro 

que encierra su corazón. 

Sólo por ello accedí 

de Diego al amante ruego. 
Juana ¿ Y es Diego ? . . . 
Gasp. Kn nombre de Diego, 

doña Juana, vine aquí. 

Kl de su pasión activa 

mantuvo siempre el secreto, 

por discreción, por respeto, 

por miedo á una negativa ; 

pero hoy pude diestramente 

su secreto sorprender 

y al nombrarme la mujer 

á quien rinde amor ardiente, 

tanto aprecié su elección 

y me dio tanta alegría, 



16 UDÓN A. PKRKZ 



que haciendo su causa mía 

le ofrecí mi protección. 

Y tanto por él me afano 

que á mis razones le avengo, 

y al fin cede. Y ahora vengo, 

doña Juana, Severiano, 

de la pasión que le agobia 

como un intérprete fiel, 

á suplicaros por él . . . 
Skv. Que le pidamos la novia 

¿ no es verdad ? 
Juana Se manifiesta 

que allí sus intentos van. 

(Pero no nos dio el truhán 

su óbolo para la fiesta. ) 
Gasp. Errados vais en un todo 

en vuestras apreciaciones : 

de Diego las intenciones 

os atañen de otro modo ; 

más de cerca, más de cerca. 

Con marcada intención. 
S:SV. De explicarte acaba, pues. 

Gasp. La mano os pido de Inés . . . 

Movimiento de sorpresa en Sev. y Juana. 

¡ Silencio ! Pedro se acerca. 

Bajando la voz, al ver á Pedro por el foro. 

KSCKNA TERCERA 

Dichos y Pedro, con un periódico en la mano 
y manifestando enojo. 

Pedro ¡ Es un proyecto que aterra ! 

¡ Si no lo quiero creer ! 

¡ Que esto vaya á suceder, 

cielo santo, en esta tierra ! 
Gasp. ¿Qué acontece? 

Pedro Don Gaspar, 

mis tíos ¿ no habéis leído ? 

Me deja el caso aturdido 

por raro, por singular. 



FRUTOS NATURAI^KS 



17 



Y sin embargo es verdad : 

lo dice El Santo Pastor, 

el periódico mejor 

que circula en la ciudad. 
Juana ¡ Eso sí ! 
Skv. i Quién lo dudó ! 

Gasp. I/O dirige L<uis Rivero. 

Con malicia. 

Juana Excelente caballero. 

Skv. Tan cristiano como yo. 

Gasp. Mas ¿ qué es lo que pasa ? 
Juana Di. 

Sbv. Vamos, Pedro, cuenta, cuenta. 

Pkdro Escuchad lo que se intenta 
y que se denuncia aquí. 

I^ee en el periódico. 

Alerta ! «Una persona verídica, de todo 
nuestro aprecio, acaba de informarnos de un 
proyecto diabólico que la impiedad y la corrup- 
ción de algunos jóvenes llevarán á cabo esta 
noche en el Hotel Los dos Genios. Se trata de 
la fundación de un Centro propagandista de 
las ideas insanas del libre pensamiento. 

I^lamamos la atención del Clero, de los padres 
de familia, de la prensa católica, de la sociedad 
en general, á fin de que aunando nuestros es- 
fuerzos procuremos á todo trance ahogar en 
su cuna los satánicos propósitos de los embau- 
cadores que tratan de corromper al pueblo y 
de hundir á Maracaibo en un mar de desven- 
turas y calamidades. » 



Juana 


¡ Dios mío, qué retroceso ! 


Sev. 


¡ No pensé en tales horrores ! 


Gasp. 


En mi concepto, señores, 




os alarmáis con exceso. 


Juana 


i Qué dice 1 ¿ Defiende usté ? 




¡ Pues no nos faltaba más ! 


Sí:v. 


i Tú también en pos te vas 




de esas ideas ! 


Gasp. 


No á fe. 



18 - UDÓN A. PKRKZ 



PKdro Entonces ¿ por qué razón 
en un caso extraordinario 
como este ? . . . 

Gasp. Tiene un sagrario 

en mi alma la religión ; 
y en mis ideas cristianas 
mal puede hacer mella ahora, 
la ráfaga corruptora 
de las pasiones humanas. 
Porque el enemigo se arma 
de nuevo, porque el error 
la frente alza ¿ habrá, señor, 
razón para tanta alarma ? 
En cuanta ocasión airado 
se levantó del abismo, 
á los pies del Cristianismo 
se le vio caer postrado. 
Surja otra vez del averno 
á nuevos combates listo : 
sobre la Iglesia de Cristo 
los pórticos del Infierno 
jamás prevalecerán. 
I,a doctrina del Calvario 
es el árbol centenario 
que resiste al huracán. 

S^v. Es cierto, santos doctores 

lo han repetido bastante : 
«Saldrá la Iglesia triunfante 
siempre de sus detractores. » 
Mas en pueblo como el nuestro 
es alarmante, por raro, 
que se alce con tal descaro 
del mal el monstruo siniestro. 

Juana { Nunca sucedió tal cosa 
en Maracaibo, Dios mío ! 
¡ Esto es infame ! 

Sev. ¡ Es impío ! 

Pkdro Una impiedad horrorosa ! 

Gasp. Y que muestra es cosa llana 

ese síntoma fatal 
el triste estado moral 
de la sociedad zuliana. 



FRUTOS NATURALES 



U 



19 



Skv. Que rodará hasta el abismo 

de calamidades llena, 

si á tiempo no se refrena 

el mal, el liberalismo. 
Gasp. ¿ Piensas ? . . . 

Sev. Que la causa es esa 

que nos hiere el corazón. 
Gasp. Pues no soy de tu opinión 

y no te cause sorpresa. 

De estos ó de aquellos modos 

torpemente procediendo, 

del mal que estamos sufriendo 

los culpables somos todos. 
Sev. Desde que con gran ofensa 

á los principios eternos, 

se implantó en nuestros gobiernos, 

se hizo cargo de la prensa, 

la doctrina liberal 

i malhaya la tal doctrina ! 

es la carcoma que mina 

nuestro edificio social. 
Juana ¡ Y cómo se ha propagado ! 
Pedro ¡ Doquiera su acción se siente ! 
Gasp. Ks que la mala simiente 

halló el terreno abonado. 

De un lado el pueblo, que cree 

en su ciego fanatismo, 

que son y valen lo mismo, 

el fanatismo y la fe. 

Ks la verdad, doña Juana; 

Respondiendo á un movimiento de enojo de doña 
Juana. 

sus creencias á fe mía, 
rayan en idolatría . . . 
Juana ¡ Don Gaspar ! 

Gasp. Casi pagana. 

Y á los que esos tristes seres 
tienen deber de enseñar 
¿ qué les importa faltar 
á la voz de sus deberes ? 
I^os tienen á gran distancia 



20 



UDON A. PE^REZ 



de la luz, sin sus destellos, 
para especular con ellos 
y medrar con su ignorancia : 
en la prensa, hasta los viejos, 
que no es muy poco decir, 
en lugar de discutir 
con razones y consejos, 
para defender el culto 
se dan tan inicua traza, 
que es su escudo la amenaza 
y sus armas el insulto. 
Pedro A la injusticia le lleva 
tan craso error. 

Gasp. No es error : 

allí en El Santo Pastor 
tenéis reciente una prueba. 
Apenas tiene noticia 
de que habrá una asociación 
liberal .... ¡el notición ! 

Skv. Es su deber. ' 

Pkdro Ks justicia. 

Gasp. Sí ; pero no es necesario 

titular á sus autores 
de locos, de corruptores . . . 
Bl mismo vocabulario 
de siempre. 

Skv. i Gaspar, por Dios 

Juana No siga, no siga usté. 

Gasp. Lo ordenáis y callaré : 

siempre os mortifico á vos 
con las verdades que digo. 

Juana ¿ Verdades ? 

Gasp. Pongamos punto. 

Pausa. 

SEV. Aparte á Gaspar. 

Para continuar tu asunto . . . 

la petición . . . vén conmigo 

á mi cuarto. 

Gasp. Aparte á Severiano. 

¿ Y doña Juana 
no viene también ? Es cosa . . 



I^RÜ1^0S NATURALKS 



21 



SeíV. Lo mismo. 

Queda con Pedro : mi esposa 
á mi voluntad se allana. 

Recoge el dinero de sobre la mesa y se va con don 
Gaspar : derecha, primer término. 

ESCENA CUARTA 
Juana y Pedro 



Juana Díme, Pedro : ¿ y no se sabe 
quiénes son los insensatos 
autores de la desgracia 
que nos está amenazando ? 

Pedro Sólo conozco el «Alerta» 

que El Santo Pastor ha dado. 

Juana Pues es preciso, sobrino, 
cuanto antes averiguarlo ; 
que á seres de tal jaez, 
sea cual fuere su rango, 
hay que cerrarles las puertas 
de los hogares cristianos. 

Pedro Pienso de idéntico modo. 

Cuando engendro del pantano 

surge la peste homicida, 

del sol ardiente á los rayos, 

las naciones á diezmar, 

á viciar el aire sano, 

hay que atacarla de frente 

para evitar el contagio. 

Juana ¿ Quiénes serán ? 

Pedro Yá veremos. 

Juana ¿ Tú sospechas ? 

Pedro De unos cuantos. 

Juana ¿ De Diego ? 

Pedro ¿ Quién no sospecha 

de quien su ofrenda ha negado 
para la fiesta que todos 
nosotros patrocinamos ? 
Mas no adelantemos juicios, 



22 



UDON A. PííRKZ 



que bien pudieran ser falsos 
testimonios. Esperemos. 

Juana Es que ... en fin. 

Pedro Usted tiene algo. 

Juana Averiguar la verdad 

me interesa en alto grado ; 
pues si Diego . . . Don Gaspar 
nos vino á pedir la mano 
de Inesita para Diego. 

PKDRO Sorprendido. 

¡ Qué dice ! 
Juana De eso tratábamos 

cuando nos interrumpiste 

con tu llegada. 
Pkdro ( i Canastos ! ) 

Juana Gaspar nos recomendó 

el secreto. 
Pedro ( ¡ Diablo ! i diablo ! ) 

Juana Con mimo. 

Pero yo de mi sobrino 

ningún secretillo guardo. 
Pedro ¿ Pero Inés .... Inés consiente ? 
Juana Sí. 
Pedro ( ¡ Y yo ignorante, pazguato ! ) 

Y á petición tan absurda 

ustedes, ¿ qué contestaron ? 

Juana Por don Severiano y don Gaspar. 

Creo que en estos momentos 

están decidiendo el caso. 
Pedro ( \ Adiós soñada fortuna 

que se me va de las manos ! ) 
Juana Pero ¿ qué tienes sobrino ? 

I qué te pasa ? i estás tan pálido ! 
Pedro ¡ Pronto, tía ! ¡A impedir corra 

que acceda don Severiano ! 

¡ Qué se niegue ! ¡ qué se niegue ! 

Juana sin explicarse la exaltación de Pedro. 

¿ Por qué ? 
Pedro i Porque yo la amo ! 

¡ Porque Inés es mi delirio ! 



FRUTOS NATURAI.KS 



23 



Juana 

Pkdro 

Juana 
Pkdro 

Juana 
Pkdro 



Juana 
Pkdro 



Juana 



mi luz, mi vida, mi encanto, 
mi todo ! 

Sorprendida. ¿ Que amas á Inés ? 
¿ Ese amor ? . . . . 

Kra un arcano 
para todos. 

Sin comprender. ¿ Pero entonces ? 

Kn silencio la he adorado 
por temor de sus enojos, 
por miedo de sus agravios. 
Pero ¿ por qué lo callaste 
á nosotros ? 

Esperando, 
tía, su mayor edad 
para pediros su mano. 
No quería que dijerais 
que de su edad abusando, 
valido de su inocencia, 
quise imponerme en su ánimo 
por gozar, líbreme Dios, 
de vuestro gran numerario, 
j Qué dices, sobrino mío ! 
¡ De nosotros qué has pensado ! 
( i Ah, quién hubiera sabido 



que esa muñeca 



I 



i Insensato 



y necio yo, que ese amor 
ni siquiera he sospechado ! ) 
¡ Pero por Dios vaya usted, 
dígale á tío mi estado ! 
I que yo me muero por ella ! 
i que yo también la idolatro ! 
¡ que yo me echaré á sus pies ! 
¡ que seré siempre su esclavo ! 
¡ Vaya, que yá desvarío ! 
¡ Tía, que me está matando 
con su calma ! ¡ Por los cielos, 
por Dios, por todos los santos, 
acuda usted á impedir 
ese proyecto .... ó me mato ! 
Sí, Pedro, yo daré modos .... 
pero calma .... voy volando. 



24 



UDON A. PKRKZ 



PííDRO i Sí tía, por compasión ! 

Vase Juana. 

Siento al cuello como un lazo, 

como un círculo de fuego 

que me oprime y me hace daño. 

Se queda pensativo, cerca de la derecha. 

KSCKNA QUINTA 
Pedro. Inés, por la puerta del jardín, deshojando una flor. 



Inés Esta me dice que no. 

Arranca un pétalo. 

Esta que sí. 

1^0 mismo. 

Esta después 
que no. 

Continúa entretenida en esta operación, bajando al 
proscenio sin reparar en Pedro ; hasta que éste 
se le acerque por detrás y tocándole un hom- 
bro, la llame. 

Sí . . . No . . . Sí . . . No . . . 
Pedro ¿ Inés ? 

Inés Sorprendida. 

¡ Dios mío ! ¿ Quién es ? 
Pedro Fingiendo tristeza. Soy yo. 

Inés ¿ Ah primo, eres tú ? ¡ Qué susto ! 

Como estaba entretenida 
deshojándola ... 

Por la flor. 
Pedro Es mi vida. 

¿ Te he causado algún disgusto ? 
Inés ¿ Disgusto, Pedro ? No tal . . . 

Mas ¿ por qué esa palidez 

que estoy notando en tu tez ? 

¿ qué tienes ? ¿ te sientes mal ? 
Pedro Me hiere sin compasión 

de un gran dolor la fiereza. 



FRUTOS NATURALES 



25 



In:^s 

Pkdro 

Iní:s 

Pedro 



Pkdro 



In:^s 
Pedro 



¿ Un dolor ? ¿ Kn la cabeza ? 
Con inocencia. 

No, Inés ; en el corazón. 
¿ Ks muy agudo ? 

Ks dolor 
que tal vez me dé la muerte. 
¡ Dios mío ! Pues si es tan fuerte, 
llama á lyuis, busca un doctor. 

Acercándosele, asustada. 

No, prima ; existen dolores 

tan extraños y tan vivos, 

que no tienen lenitivos 

ni reconocen doctores. 

Hay plantas que sin reposo 

tienden al árbol robusto, 

para medrar á su gusto 

en su seno generoso : 

buscan en él hospedaje, 

á un lado y otro se vuelven, 

y le cercan y le envuelven 

desde el tronco hasta el ramaje ; 

y mientras á todas horas 

por el vigor que reciben 

del árbol, crecen y viven 

esas plantas trepadoras, 

como su fuerza decrece, 

como su savia se merma, 

el árbol, Inés, enferma, 

y se seca y desparece. 

Que ellas cual sintiendo rabia 

ó envidia por el gigante, 

no le dejan un instante 

hasta agotarle la savia. 

No te comprendo. 

Así son 
mis dolores, prima mía : 
plantas que con saña impía 
viven de mi corazón, 
y cuya fatal influencia 
tanto me hiere y me agravia, 
que habrán de agotar la savia 



26 



UDON A. PÉREZ 



de mi infeliz existencia. 

¿ Tampoco me has comprendido ? 
In^S Nada. 

Pedro En voz baja y con fingida pasión. 

Esos males violentos 
son del amor los tormentos . . . . 
cuando no es correspondido. 

Inés se ríe á carcajadas. 

¿Te burlas, Inés? 
Inés El caso, 

en verdad, no es para menos : 
tantos pensamientos llenos 
de armonías del Parnaso ; 
ese acento doloroso, 
parabólico, que empleas ; 
ese gesto, esas ideas 
sobre un dolor misterioso ; 
para decirme al final 
que te hallas enaanorado, 
¿ no hacen reír, primo amado ? 
¿ no causan risa ? 
Vuelve á reír. 

Pedro No tal. 

Y menos debe reír 
con inhumano rigor, 
la que es causa de mi amor 
y ocasión de mi sufrir. 

Ini^S Sin comprender. 

¿Qué dices? 
Pedro ¡ Inés, que te amo ! 

In^ Sorprendida. 

¿ Estás loco ? 
Pedro Con fingida exaltación. 

Loco, sí ; 

que es locura, es frenesí 

la pasión en que me inflamo. 

Desde que vi tu beldad, 

como botón inocente, 

abrir el cáliz luciente 

al sol de la pubertad 



FRU'TOS NATURAI^BS 



27 



y pude en la dulce calma 

de tu generoso hogar, 

tus encantos admirar 

y la belleza de tu alma ; 

con religioso respeto 

por temor á algún desliz, 

vive tu primo infeliz 

adorándote en secreto ; 

que guardar mi amor sincero 

en mi pecho era mi afán, 

como fuego de volcán 

sin ningún respiradero, 

esperando en mi demencia 

que mi amor adivinaras 

y que mi afecto pagaras 

con tierna correspondencia. 

¿ Fue ceguedad ? ¿ Fue locura ? 

No sé. Mas hoy el destino 

se interpone en mi camino, 

asfixiando mi ventura ; 

pues poniéndome en un potro 

sale á mi paso á gritarme 

que tú no puedes amarme, 

Inés, porque amas á otro. 



iNí:s 


i Que yo amo ! 




Cada vez más sorprendida. 


Pedro 


Por muerte mía 




tu amor, prima, he descubierto. 




L,o sé todo. 


Iní:s 


¡Tú! 


PííDRO 


De cierto. 


IN]^S 


i Pero cómo ! 


Pedro 


Por mi tía. 




Por eso extraviado, ciego. 


^ 


doy al fin rienda á mi afán : 




abrió cráter el volcán 




para desbordar su fuego ; 




que la pasión comprimida, 




cuando muere la esperanza. 




ó por los labios se lanza, 




ó nos arranca la vida. 



28 



UDON A. PBREZ 



Pkdro 
Iné^s 

Pkdro 
Iné)s 



Pkdro 
Iníís 

Pedro 



Iní:s 
Pkdro 



iNifes 



Pkdro 



Inés 
Pkdro 



Mas cómo, Dios soberano, 
han podido averiguar .... 

Asustada ; como hablando para sí. 

Para Diego, don Gaspar 
pidió á tus padres tu mano. 
¿ Conque Diego ? . . . 

Con interés y alegría. 

(Su fruición 
el alma me despedaza. ) 
¿ La noticia te solaza ? 
i Me dilata el corazón ! 
Y ellos ? ¿ ellos accedieron ? 

Cada vez con más interés, sin reparar en el enojo que 
causan á Pedro sus preguntas. 

(Ni una frase para mí 
de compasión. ) 

Vamos ; di : 
¿ ellos qué le respondieron ? 
¿ la petición cómo fue 
acogida ? 

Mirándola con enoj o. 

( i Qué ansiedad ! ) 
Inés, no lo sé en verdad .... 
pero pronto lo sabré. 

Sombrío. 

¿ Y entonces ? ¿ Después ? 

Con acento duro. 

j Después ! 
como á ese enlace se acceda, 
j juro que haré cuanto pueda 
por desbaratarlo, Inés ! 

Con extrañeza, pero con energía. 

i Que tú harás ! . . ¡ Cómo ! . . ¡ Por qué ! 

¿ Por qué ? Porque yo te adoro. 

¿ Cómo, prima ? Aún lo ignoro ; 

pero verás si lo haré. 

¡ Tú herirme con saña impía ! 

Aun es mayor mi tortura. 



FRUTOS NATURAI.KS 



29 



lNÍ)S 


i Tú robarme la ventura ! 


Pedro 


1 Inés, dónde está la mía ? 


Inés 


i Pedro ! 


Pkdro 


¡ Inés ! 


In:és 


i Demente estás ! 


Pedro 


Demente, sí, yo lo sé ; 




pero mía, por mi fe, 




ó de ninguno serás. 


Iné:s 


¡ Tuya ! ¡ Jamás ! 


Pedro 


Kn mis brazos 




mirarte muy pronto espero. 


Iníís 


¡ Me arrancaría primero 




el corazón á pedazos ! 


Pedro 


Vé que mi cariño es mucho ; 




que haré cuanto pueda .... 


Inéís 


¡ Aparta ! 




que mi paciencia está harta 




y no sé cómo te escucho. 


Pedro 


Si pude ofenderte acaso .... 


Iní^s 


i Déjame pasar ! 


Pedro 


Quisiera .... 


Inés 


i Déjame pasar ! 


Pedro 


Espera .... 


Inés 


j He dicho que me abras paso ! 



Con imperio. Pedro se hace á un lado, dominado 
por el acento de Inés, quien se dirige magestuo- 
samente á la derecha, primer término, por don- 
de se retira. 



ESCENA SEXTA 



Pedro 



¡ Amarte yo ? ¡A una muñeca ! 
Pero es muñeca dorada 
y la fortuna soñada 
en humo y paja se trueca .... 
¡ Vive Dios, que mi esperanza 
destruyes en un momento ; 
mas si no cambias de intento, 
conocerás mi venganza ! . . . 



30 



UDON A. PKREZ 



¿ Cuál ? lyO pensaré más luego, 
con despacio, á sangre fría : 
yá que no quieres ser mía, 
tampoco serás de Diego .... 
Brisa que el jardín oreas, 
calme tu caricia pura 
de mi alma la calentura, 
el fuego de mis ideas. 

Vase por la puerta del jardín. 

ESCENA SÉPTIMA 



DlKGO Y I^UIS, por el foro. 

Diego ¿ Te decides ? 

Luis Con vacilación. 

Francamente . . 

Diego Esta noche ; en el hotel. 

Van Díaz, Sánchez, Montiel . 

Luis Mas .... 

Diego Por todos somos veinte. 

Luis Pocos sois para luchar 

con toda una sociedad. 

Diego Pocos somos, es verdad ; 
, pero es preciso empezar. 

Muchos hay en quienes priva 
el ideal que nos mueve, 
pero ninguno se atreve 
á tomar la iniciativa : 
al conocer nuestro afán 
en la lucha y nuestro aplomo, 
yá veréis, querido, cómo 
las filas engrosarán. 
Empezará la reyerta 
muy pronto y sin vacilar, 
necesario es batallar, 
con la cara descubierta ; 
combatir con lealtad 
contra toda institución 
que mantenga á la razón 
sin fuerzas ni libertad ; 



FRUTOS NATURALES 31 



que el pueblo se instruya y vea 

y conozca de algún modo, 

que Dios se halla sobre todo, 

mas después de Dios ... la Idea. 
Luis La Idea, sí, yo lo sé ; 

mas la Idea irá sin tino 

si no alumbra su camino 

con la antorcha de la fe. 
DiKGO Mal puede apartar abrojos 

ni mostrar segura senda, 

quien lleva puesta una venda 

impenetrable en los ojos. 
Luis La fe ... . 

DiKGO A la razón desvía : 

con verdad la pintan ciega, 

y muy tarde ó nunca llega 

quien lleva á un ciego por guía. 
Luis Cristo, el sabio nunca visto, 

la fe nos aconsejó, 

y como cristiano yo 

profeso la fe de Cristo. 
Diego Dios, creador soberano, 

al formar la criatura, 

un rayo de su luz pura 

dejó en el cerebro humano ; 

y esa lumbre esplendorosa, 

que no hay mente á quien no asombre, 

semeja entre Dios y el hombre 

una escala misteriosa 

por donde amoroso y fiel 

él á guiarnos desciende, 

y por donde el hombre asciende 

á confundirse con él. 

Por eso en su torpe anhelo 

como un demente se afana 

quien á la razón humana 

pretende cortar el vuelo : 

que cual la Suma Bondad 

nos dejó para querer 

en lo profundo del ser 

rigiendo la voluntad; 

cual nos dio para sufrir 



32 UDÓN A. PKRKZ 



y gozar, el sentimiento, 
también nos dio el pensamiento, 
la razón, para inquirir. 

I,uiS La fe contra el mal escuda. 

Diego La fe lleva al fanatismo. 

Luis Y la razón al abismo 

pavoroso de la duda. 

Die;go Antes la duda prefiero 

si la razón me la inspira, 

* que abrazarme á la mentira 

con la fe del carbonero. 

Luis Así hieres de rechazo 

hasta el maternal cariño. 

DiKGO ¿ Cómo así ? 

Luis Cuando de niño 

de tu madre en el regazo, 
mientras en el vivo anhelo 
de sus creencias benditas 
te unía las manecitas 
y las elevaba al Cielo, 
ella con voz conmovida 
te hablaba en su amor profundo 
de la vanidad del mundo 
y los goces de otra vida; 
cuando con frases extrañas, 
sin explicarte el por qué, 
te inculcaba que la fe 
remueve hasta las montañas ; 
y decía de los curas 
á quienes hoy mueves guerra, 
que lo que atan en la tierra 
lo ata Dios en las alturas ; 
que no puede existir fuera 
de la Iglesia salvación ; 
que es en fin, la religión 
de Cristo la verdadera ; 
en todo cuanto decía 
y te enseñó con placer 
tu madre, el ser de tu ser, 
¿mentía, Diego, mentía? 
Responde, aunque no le cuadre 
á tu entendimiento ciego, 



FRUTOS NATURAI.KS 



33 



¿mentía en todo eso, Diego, 
el corazón de tu madre ? 

DiKGO No cabe en madre patraña 

cuando habla aun hijo inocente. 

I^uis Pues si la madre no miente . . . . 

Con aire de triunfo. 

Diego No miente .... pero se engaña. 
Porque con sinceridad 
de un antiguo error en pos, 
diga que es ira de Dios 
la voz de la tempestad ; 
porque sin sondar el fondo 
de las ciencias, ella ufana 
juzgue que la tierra es plana 
y el firmamento redondo ; 
porque al ver la inmensa pira 
ya en oriente, ya en poniente, 
afirme del sol ardiente 
que en torno á la tierra gira ; 
responde aunque no le cuadre 
á tu loca ceguedad, 
¿ será todo eso verdad 
ó se equivoca la madre ? 

lyUís Aun no me convences, Diego. 

Diego ¡ Cómo te ciega la fe 
insensata ! 

Luis Yo no sé 

cuál de los dos es el ciego. 

Diego Tú, que eres inteligente, 

piensa bien, piensa con calma, 
y verás surgir en tu alma 
la verdad resplandeciente. 
Puesta en el fiel la balanza, 
en un platillo coloca 
cuanto á fanatismo toca 
y del error es semblanza : 
los ritos, las oraciones, 
las vanas promesas todas 
de iglesias y de pagodas, 
de sectas y religiones ; 
el Egipto junto á Roma, 



34 UDÓN A. PÉREZ 



la Biblia junto al Koran, 

y el paraíso de Adán 

y el del profeta Mahoma. 

Después, al otro platillo 

lleva, lyuis, la libertad 

de conciencia ; la verdad 

con su esplendoroso brillo ; 

el anhelo que escudriña 

las tinieblas de lo arcano ; 

cuanto es noble, cuanto es sano 

y con el bien se encariña ; 

cuanto se lanza á porfía 

á luchar con fuego extraño 

por destronar el engaño 

y abatir la hipocresía ; 

cuanto es grande, cuanto alumbra, 

cuanto es altivo y no calla 

y por el pueblo batalla 

y forja alas y se encumbra ; 

cuanto ansioso de la cima 

su fuerza en el bien emplea 

y da vigor á la idea 

y hasta Dios nos aproxima. 

Ya verás, como no vende 

tus ojos espesa nube, 

qué platillo es el que sube 

y cuál es el que desciende. 

ESCENA OCTAVA 

Dichos y PKDRO, á la puerta del jardín. 

Pkdro ( ¿ Diego aquí ? Sin duda viene 
á saber el resultado 
de su petición ; sin duda 
se acuerda con el hermano. 
El tunante no se duerme ; 
pero yo soy más taimado 
y he de impedir esas bodas 
si accede don Severiano, 
ó no soy Pedro. ) i Señores ! 
Bajando hasta donde están Pedro y Luis. 



FRUTOS NATUEALKS 



35 



Diego 


Pedro amigo ! 


Luis 


Primo caro ! 


Pkdro 


¿ Puede saberse de qué 




estabais los dos tratando ? 


DlKGO 


No hay secretos para ti. 


Pedro 


Como que muy bien los guardo. 


Luis 


Eres modesto. 


Diego 


A tu primo 




invitaba para un acto 




que en el hotel «Los dos Genios» 




ha de celebrarse. 


Pedro 


Con disimulada sorpresa. ¿ Cuándo ? 


Luis 


Esta noche. 


Pedro 


¿Y el objeto? 




Con fingida indiferencia. 


Diego 


Según nosotros, muy sano : 




combatir falsos principios 




y errores inveterados ; 




según El Santo Pastor^ 




dar nuestras almas al diablo. 


Pedro 


¡ Jesús ! 


Diego 


Santigúate, Pedro ; 




yo sé que eres buen cristiano. 




Te conozco. 




Con ironía. 


Pedro 


¿ Y tú eres, Diego, 




autor del proyecto ? 


Diego 


Claro. 




1 Quieres ser de la partida ? 




Como antes. 


Pedro 


Mil gracias. 


Diego 


Lo lamentamos. 


Pedro 


(Conque es cierto ? Mis sospechas 




entonces no me engañaron. ) 




¿Y tú vas? 




A Luis. 


Diego 


En ello piensa. 


Pedro 


Pues que os aproveche á entrambos, 




Despidiéndose. 



36 UDÓN A. PKRKZ 



DiKGO Muchas gracias. 
Pkdro Retirándose á su aposento. (¡Corazón, 
el momento está cercano ! ) 

ESCENA NOVENA 

Diego y Luis 

Luis No le cayó muy en gracia. 

DiKGO Tu primo es uno de tantos 

hipocritones que viven 

con la religión medrando. 

Conque á madurar la cosa, 

querido Luis ; á pensarlo ; 

no te importe el qué dirán 

y á luchar con entusiasmo. 
Luis Yá veremos, yá veremos ; 

es cosa de meditarlo. 
Diego Así me place escucharte. 
Luis ¿ Quieres venir á mi cuarto ? 

Allí con mayor holgura 

podemos seguir hablando. 
DiKGO Perdona ; estoy impaciente 

por saber .... 
Luis Ah, picarazo, 

comprendo. Te dejo solo ; 

buena suerte. Adiós, hermano. 

Con intención. 

ESCENA DÉCIMA 

Diego 

En algo le hice ceder 

pues le dejo vacilante. 

i Diego, adelante, adelante, 

que cumples con tu deber ! . . . 

i Qué día ! . . . i Cuánta emoción ! 

i Y qué lucha ! . . . i Y qué ansiedad ! 

De un lado la sociedad ; 



FRUTOS NATURAI.KS 



37 



del otro la petición. 

¡ Cómo siento palpitar 

á este recuerdo mi pecho ! 

La petición . . . . ¿ Qué habrá hecho, 

qué habrá dicho, don Gaspar ? 

¡ Ay ! ellos son tan huraños 

para conmigo . . . . ¡ Qué afán ! , . . 

Corazón ¿ qué te darán ? 

¿ alegrías ? ¿ desengaños ? 

ESCENA UNDÉCIMA 
DlKGO, InÍ^S, por la derecha, primer término. 



InííS i Diego ! 

DiKGO i Inés ! ¡ Prenda querida ! 

Iníís Al fin. 

Diego ¡ Luz de mi existencia ! 

Iníís Nunca con más impaciencia 

he esperado tu venida. 
DiKGO Son las cinco. Más temprano 

he venido que otras veces. 
In:^ Por ingrato no mereces 

mi corazón ni mi mano. 
DiKGO ¿ Ingrato Diego Losada ? 
InéJs Ingrato. 

DiKGO No puede ser. 

Iníís Es ingratitud tener 

^ secretos para su amada. 

Yo te digo todo, todo. 
DiEíGO ¿ Secretos yo para ti, 

dulce bien ? 
Iné:s Secretos, sí. 

Di:rgo i Pero cuáles ? ¿ De qué modo ? 

Tu mirada angelical 

puede penetrar, Inés, 

en mi alma, como al través 

del más límpido cristal. 
In:^s Verás que no arguyo en vano. 

DiKGO Es capricho. 
In^ No es capricho. 



38 



UDON A. PSREZ 



¿ Por qué entonces no me has dicho 
que ibas á pedir mi mano ? 

Con mimo. 

Diego Sorprendido. 

¿ TÚ sabes ? Pues no colijo 

el modo. ¿ Quién te contó ? 

¿ Tus padres acaso ? 
In]^S No ; 

Pedro fue quien me lo dijo. 
Diego ¿ Pedro también ? 
In:^ Yá conoces 

el destino que le cupo 

á tu secreto. 

Diego ¿ El lo supo ? . . . 

Iné^ Por mamá. 

Diego El secreto á voces. 

¡ Yo que ocultarlo quería ; 

que tú, Inés, ni por asomo 

supieras .... hasta ver cómo 

mi petición se acogía ! 

Horas de angustiosa espera 

quería evitarte así, 

como la pena que á mí 

el corazón me lacera. 

¿ Y qué han dicho de mi intento 

tus padres ? 

In^S Aun no lo sé ; 

encerrados los dejé 
de papá en el aposento 
con don Gaspar. I^argo rato 
hace que están discutiendo. 

Diego No me explico, no comprendo 
por qué un temor insensato 
en herirme se encapricha. 

In]^ Con tristeza. 

Y eso, Diego, que no sabes 
los peligros que por graves 
amenazan nuestra dicha. 

Diego ¿ Peligros dices ? 

Inés Sí tal. 



FRUTOS NATURALES 



39 



Diego Pues dímelos desde luego : 

¿ cuáles son ? 
InJ^S ¿ Cuáles son, Diego ? 

Pedro me ama. 

Movimiento de sorpresa y disgusto en Diego ; des- 
pués dice sonriendo : 

Diego Bs natural : 

¿ de ello, bien mío, te espantas ? 

¿ quién al ver ese conjunto 

de gracias no pone al punto 

el corazón á tus plantas ? 
In^ Aquí se me declaró 

con apasionado exceso 

hace poco. 
Diego Pero en eso 

no miro el peligro. 
Inés No ; 

mas en sus locos antojos, 

á impulso de su despecho, 

llenó de angustia mi pecho 

y puso llanto en mis ojos. 
Diego ¿ En herirte se complace 

y así te adora, Inés mía ? 
iNlfes Me dijo que se opondría 

fuertemente á nuestro enlace ; 

que rompería los lazos 

de nuestra amante pasión, 

que ha de verme, en conclusión, 

quiera ó no quiera en sus brazos. 
Diego ¡ Eso dijo ! ¡ Vive Dios ! 

¡ Que lo pretenda alcanzar 

Amenazante. 

Mas ¿ cómo lo ha de lograr 

si no queremos los dos, 

es verdad ? 
In^ El que nos ata 

es lazo eterno amor, mío. 
Diego Lo dijo en un desvarío 

de su pasión insensata. 

Mas alguien viene. 
In^s Son ellos : 



40 



UDON A. PKRKZ 



mis padres y don Gaspar. 
DiKGO ( Alegrías, desengaños, 

corazón ¿ qué te traerán ? ) 



ESCENA DUODÉCIMA 
Dichos. Juana, Skveíriano y Gaspar, 

por la derecha primer término. 



Juana ( Por más que le puse en cuenta, 

nada de él pude alcanzar. 

¡ Pobre Pedro !) 
Gasp. Aprecio, amigo, 

tanta generosidad. 
Skv. Pues se quieren, que se casen. 

¿ Hay cosa más natural ? 

¡Ah, tunantes ! ¿ Aquí estabais? 

Con severidad fingida, reparando en Diego é Inés. 

DlKGO Confuso. 

i Don Severiano ! 
In:^ Ito mismo. ¡ Papá ! 

Skv. Merecíais por traidores 

un buen castigo. 
Gasp. Ejemplar. 

Juana ( ¡ Pobre Pedro ! Cuando él sepa . . . . ) 
Diego í Señor ! . . . 

Iní:s El temor 

Sev. Callad 

y acercaos, porque voy 

la sentencia á pronunciar. 

Daos las manos. 

InÉ:s Con alegría. ( ¡ Dios mío ! ) 

DlKGO IvO mismo. 

(¿ No matas, felicidad ?) 
Sev. Pues ya que os queréis los dos, 

ya que los dos os amáis, 



FRUTOS NATURAI^KS 



41 



Pkdro 



os junto 



Pedro, que habrá escuchado las últimas palabras de 
Severiano, desde la puerta de su aposento, se 
dirige hacia Diego é Inés y los separa, colocán- 
dose entre los dos. 

Kn nombre del diablo 
si es que los queréis juntar. 



ESCENA DECIMOTERCERA 



Dichos y Pedro 



Juana 


i Sobrino ! 


Gasp. 


¿ Qué dice este hombre ? 


Iní:s 


¡Ay! 


Diego 


¿ Qué satánico intento ? . . . 


Sev. 


i Pedro, de tu atrevimiento 




necesario es que me asombre ! 




Todos con la mayor sorpresa. 


Pkdro 


Asómbrese, tío, usté, 




si tal quiere ó tal le place ; 




pero á oponerme á este enlace, 




á eso vine .... y eso haré. 


Sev. 


¿ A oponerte tú ? 


Pedro 


Sí, tío. 


Diego 


¿ A oponerte tú ? 


Pedro 


Sí, Diego. 


Diego 


Desvarías. 


Pedro 


Desde luego 




probaré mi desvarío. 


Diego 


De tu pasión el despecho 




te hará decir .... 


Pedro 


I^a verdad. 


Sev. 


Pero l con qué autoridad, 




responda, con qué derecho 




toma ingerencia no escasa 


- 


atrevido el mozalbete ? 




¿ quién le llama ? ¿ quién le mete 




á disponer en mi casa ? 


Pedro 


Nadie pretende negar, 



42 



UDON A. PKRKZ 



Sev. 
Pedro 



pues seria necio empeño, 

que es usted, por ser su dueño, 

el que manda en este hogar. 

Pero como usted me dio, 

por sobrino de su esposa, 

acogida cariñosa, 

aunque ahora diga que nó 

en mortificante homilia ; 

tengo obligación, señor, 

de velar por el honor 

y la paz de esta familia. 

De modo .... 

A nadie denigro 
sin razón ; soy incapaz. 
Mas ahora vuestra paz, 

Mirando con insolencia á Diego. 





vuestro honor, corren peligro. 


Juana 


¡ Sobrino ! 


Gasp. 


i Insensato ! 


Diego 


¡ Oh mengua ! 




i No sé cómo me reporto 




y el torpe insulto soporto 




sin arrancarte la lengua ! 


Iné^ 


i Diego mío ! 


Sev. 


j Diego ! 


Gasp. 


Calma. 


Diego 


Perdonad si alcé la voz ; 




pero insulto tan atroz 




me hirió en el fondo del alma. 




Vamos, acaba de hablar. 




extiende la red tramada, 




y explica cómo un Losada 




trae deshonra á este hogar. 


Pedro 


Pronto lo vas á saber, 




que á ello vine. 


Diego 


Acaba pronto, 




porque si en cólera monto 




de mí no sé responder. 


Pedro 


Pues escucha. 


Diego 


Es lo que quiero. 


Pedro 


El fuerte don Severiano, 



FRUTOS NATURAI^ES 



43 



Skv. y ) 
Juana ) 
Pkdro 



Diego 
Pkdro 



Skv. 
Juana 

DlKGO 

Gasp. 
Iné:s 

Skv. 

Iní:s 

DlKGO 

lN:fes 
Sev. 
Juana 



Gasp. 

Sev. 
Pedro 



el que guarda de cristiano 

incólume el santo fuero, 

el celoso campeón 

de la Fe ¿ dará su hija 

á quien defiende y prohija, 

contra la Fe, la Razón ? 

¿ Qué dices ? 

¿ Dará contento 
de su casa la alegría 
á quien sostiene la impía 
libertad del pensamiento ? 

Severiano y Juana escucharán á Pedro cada vez 
con más sorpresa ; Inés, afligida ; Gaspar, adus- 
to ; Diego, con serenidad. 

¿ Merece acaso reproche ? . . . 
Que responda si no es él 
de los que van al «Hotel 
los dos Genios» esta noche. 
¡ Usted, Diego ! 

j Usted ! 

No medro 



mintiendo. 



( ¡ Fatalidad ! ) 



¡ Dios mío 

¿ Conque es verdad 
lo que nos afirma Pedro ? 
Di le que nó, Diego mío, 
ó nuestra esperanza trunca. 
Ks verdad ; no miento nunca. 
¡Ay! 

¡ Miserable ! 

¡ Kl impío ! 

Movimiento de ira en Diego; luego se reporta. 

A Severiano. 

Que le llegas á insultar. 
Y sostengo lo que digo. 
Kl que es de Dios enemigo, 
enemigo es de este hogar. 



44 



UDON A. PKRKZ 



DlKGO Con ironía. 

Ponga usted, don Severiano, 
toda su ira de bulto : 
i qué bien que cuadra el insulto 
en los labios de un cristiano ! 

A Pedro, con desprecio. 

Y tú haces bien el papel : 
de torpe venganza en pos, 
tomas el nombre de Dios 
para especular con él. 

Pedro Es más negra su intención. 

Diego Pones mi calma en un tris. 

Pedro Está conquistando á Luis. 

Sev. ¡ Se me nubla la razón ! 

lN:fes ¡ Dios mío ! 

Juana ; Horror ! 

Sev. ¡ Pronto ! ¡ Aquí ! 

i Luis ! i Luis ! 

Llamando á gritos. 

ESCENA ULTIMA 
Todos 



Luis 
Sev. 



Luis 
Sev. 



Luis 
Sev. 



I Qué pasa, papá ? 
i Desgraciado, vén acá ! 

Agarrándole con violencia. 

Me dañas. 

Tú más á mí. 
Antes que rompa la ira 
mi corazón, dime, ¿tú 
vas con ese belcebú 
al Hotel ? 
Sacudiéndole. 

i Responde ! 
Altivo, pero respetuoso. Mira 
que me estás haciendo mal. 
i Responde, que es lo que quiero ! 

Como antes. 



FRUTOS NATUEALKS 



45 



Luis 


Pero suéltame primero. 




Severiano le suelta. 




Mintió quien te dijo tal. 


Juana 


Con alegría. 




¡ Como lo anhelaba yo ! 


Skv. 


i Ah, sí ; fuera un desvarío ! 




Repítemelo, hijo mío, 




¿ verdad que no es cierto ? 


Luis 


No. 


Sev. 


Abrazándole. 




Así te quiero. ¡ Gaspar ! 




Volviéndose á él ; yá otra vez con duro acento 


Gasp. 


Di. 


Skv. 


Recojo mi palabra. 


Iné:s 


¡ Cielos ! 


DlKGO 


Mi desdicha labra. 


Pedro 


( i Oh triunfo ! ) 


Gasp. 


A Severiano. Debes pensar .... 


Sev. 


Debo pensar que á la mano 




de mi Inés no es acreedor 




quien manchar quiere el honor 




de mi hogar. 


Diego 


i Don Severiano ! 


Gasp. 


¡ Respeta ! . . . . 


Inéís 


¡Ay! 


Luis 


i Papá ! 


Diego 


Luis, di 


, 


que se refrene, á tu padre. 




ó te juro por mi madre 




que no respondo de mí. 




Les soporté demasiado, 




pues la paciencia me escuda, 




mas voy á verme sin duda 




á defenderme obligado. 


Luis 


Vé que es mi padre. 


Juana 


¿ Esto más ? 


Diego 


Tu padre es, pero me infama, 




y quien respeto reclama. 




que respete á los demás. 


Juana 


Y el impío se propasa. 



46 



UDON A. PEÍRKZ 



Skv. ¡ Pronto ! 

A Diego, señalándole la puerta del foro. 

lyUIS ¡ Papá ! 

Inéís i Por merced ! 

Gasp. i Severiano ! 

Skv. i Salga usted 

para siempre de esta casa ! 
Juana Sí, salga usted. 
Iné)s Papá amado, 

mamá mía, ¡ por piedad ! 
Pedro Inés, es necesidad. 
In]^ Con explosión de odio. 

¡ I^a culpa es tuya, malvado ! 
Diego Dominándose. 

i De cristianos dais ejemplo ! 
Gasp. a Severiano. 

¡ Qué caritativo eres ! 
Sev. Dios echó á los mercaderes 

que profanaban el templo. 

i Pronto 1 

A Diego. 

Diego Sí ; tiene razón ; 

que yá el juicio no está en mí. 

Se dirige á la puerta del fondo. 

InES Con desesperación y acento apasionado. 

Diego, te arrojan de aquí, 
¡jamás de mi corazón ! 



ACTO SEGUNDO 



Sala modesta en casa de Gaspar. Al fondo puerta y 
ventana ; puertas laterales : la de la derecha conduce al des- 
pacho de Gaspar ; la de la izquierda, á las habitaciones interio- 
res. Bs la caída de la tarde. 



ESCENA PRIMERA 
Diego. Gaspar. 

DiKGO No, don Gaspar, imposible 
que yo renuncie al amor 
de Inés ; tendría primero 
que arrancarme el corazón. 

Gasp. Pues, hijo, en vano porfías ; 

lo que el viernes sucedió 
puso sin duda una inmensa 
valla entre vosotros dos. 
Doña Juana y Severiano 
que tan razonables son, 
tan accesibles, tan buenos, 
cual nadie lo imaginó ; 
que muestran á todo el mundo 
en la mano el corazón, 
nunca transigieron, nunca 
i si podré decirlo yo ! 
con quien no tiene fe ciega 
en Cristo y su Religión. 
Quien es creyente es su amigo. 



48 UDÓN A. PKRKZ 



y su enemigo quien no ; 
que á su criterio extraviado 
por un fanático error, 
honrado no puede ser 
ni de buena condición 
quien de las prácticas duda 
que la Iglesia estableció. 

DiKGO Lo comprendo, don Gaspar ; 

lo comprendo, y, por mi honor, 
que á no ser padres de Inés 
el juicio les vuelvo yo 
en el día en que me hicieron 
sufrir tanta humillación. 

Gasp. Al santo por la peana, 

dice un refrán español. 

DiKGO Que me insulten cuanto quieran 
y me denigren, señor ; 
yo pagaré sus ofensas 
con olvido y con perdón. 
Mas intentar que renuncie 
á mi Inés, á mi . . . ¡ nó ! j no ! 
Si existe una inmensa valla 
interpuesta entre los dos, 
saltar la valla sabré 
ó lograr su destrucción. 

Gasp. ¿ Piensas ? 

Diego Que el río impetuoso 

cuando á su paso encontró 
barreras que detenían 
su curso murmurador, 
entre montañas de espuma 
sus fuerzas acumuló, 
y fue tal su poderío 
y fue tanto su furor, 
que el valladar hecho trizas 
en su corriente arrastró. 
Pero yo espero de usted 
los haga entrar en razón 
con sus juiciosos consejos, 
con su persuasiva voz. 

Gasp. Lo dificulto, hijo mío. 

Diego Pruebe usted ... y que obre Dios. 



FRUTOS NATURAI^KS 



49 



Gasp. Se estrellarán mis esfuerzos 

contra su terca obsesión. 

Diego I^a gota de agua que cae 
de un mismo lugar en pos, 
muchas veces, don Gaspar, 
las montañas taladró. 

Gasp. Sólo un medio encuentro fácil 

de vencer su obstinación. 
Si en práctica lo pusieras . . . 

Diego Diga usted. ¿ Qué no haré yo 
del ángel de mis amores 
por lograr la posesión ? 

Gasp. ¿ Harías un sacrificio ? 

Diego ¡ La existencia por mi amor ! 

Gasp. Pues renuncia á esas ideas 

que te ofuscan la razón : 
vuelve de la Iglesia al seno, 
al aprisco del Señor. 

Diego ¿ Piensa usted que soy un niño 
ó que algún veleta soy ? 
¿ piensa usted que al proclamar 
sobre toda religión, 
de la razón el imperio, 
de la libertad el sol, 
no obedezco á los mandatos 
de una firme convicción ? 

Gasp. Lo creo, Diego, lo creo ; 

pero estás en un error, 
y como buscas el modo 
de alcanzar .... 

Diego Pero así no. 

Que si ese el único fuera 
de realizar mi ilusión, 
á mi Inés renunciaría 
y á su purísimo amor, 
aunque me hiciera después 
pedazos el corazón. 

Gasp. Pues bien, buscaremos otro 

medio oportuno y mejor. 

Diego Le quedaré agradecido 



so UDÓN A. PKRKZ 



eternamente. Me voy 
confiado en su promesa. 

Gasp. Descuida. 

Diego. Hasta luego. 

Gasp. ¡ Adiós ! 

ESCENA SEGUNDA 

Gaspar. 

i Cuál la mente le taladra 

la idea de ese proyecto 

insensato ! . . . Sí, en efecto, 

es el nombre que le cuadra. 

Contra errores y pasiones 

inveterados y viejos 

¡ qué han de poder los consejos ! 

i qué han de poder las razones ! 

Cuando el fanatismo insano 

los guía en su proceder, 

¿ doña Juana ha de acceder ? 

i accederá Severíano ? 

Que se negarán no dudo ; 

puedo afirmarlo ahora mismo : 

siempre tuvo el fanatismo 

la terquedad por escudo ; 

y á tan maldita obsesión 

sirve de espuela ese Pedro 

á quien guía sólo el medro, 

no la fe, no la pasión. 

Buscando va, yo lo sé, 

la dote, por si la atrapa, 

y se cubre con la capa 

del amor y de la fe . . . . 

Mas ¿ qué alboroto se siente ? . . . 

Se dirige á la ventana y mira hacia afuera. 

¿ Qué pasa en aquella esquina ? . . . 
¿a gente se arremolina, 
y corre y grita la gente .... 
Aquel es I,uis . . . ¡ Qué inmutado. 



FRUTOS NATUEALKS 51 



qué pálido me parece ! . . . 
Sepamos lo que acontece. 

Se dirige á la puerta del foro, por donde aparece 
Luis, con alguna agitación y dando muestras 
de enojo. 

ESCENA TERCERA 

Gaspar. I^uis. 

Luis ¡ Don Gaspar ! 

Gasp. lyuis, ¿ qué ha pasado ? 

LíUis i Qué ha pasado, don Gaspar ! 

j lyO inesperado ! ¡ I<o insólito ! 

No lo creería si no 

lo hubieran visto mis ojos. 

Mas ellos no son culpables ; 

¡ qué saben esos mocosos 

de granujas, ni esos hombres 

más cerrados que unos topos ! 

No ; son otros los culpables ; 

los miserables son otros. 
Gasp. Pero explícate ; ¿ qué pasa ? 

LiüíS Ayer publicó un anónimo 

JSi Santo Pastor, artículo 

en extremo calumnioso 

contra los miembros del Centro 

que se ha fundado hace poco. 
Gasp. ¿ Y bien ? 

lyUís En él se derrama 

mucha infamia, mucho lodo. 

Con villanas reticencias 

y vocablos insidiosos, 

pérfidas insinuaciones 

y consejos sin embozo, 

le dan á entender al pueblo 

que será grato á los ojos 

de Dios, la lapidación 

y la muerte de esos mozos. 
Gasp. ¡ Atrocidad sin ejemplo ! 



52 UDÓN A. PKRKZ 



¡ Y eso se hace entre nosotros ! 

Luis Artículo tan villano 

fue repudiado por todos 
los católicos sinceros. 

Gasp. Que en verdad bastantes somos. 

Luis Mas quedaron los fanáticos 

dándole calor al monstruo, 
y sin pensar que arrojaban 
sobre esta tierra un oprobio, 
han logrado realizar 
el ruin intento diabólico. 
La víctima ha sido Diego. 

Gasp. ¡ Diego ! 

Luis Sí. 

Gasp. ¡ Dios poderoso ! 

Luis Al acercarse á la esquina, 

gritó uno : ¡ abajo el loco ! 
¡ muera el librepensador ! 
j Muera ! repitieron otros, 
y comenzaron las piedras 
y se formó el alboroto. 

Gasp. Pero y Diego ? ¿ Salió herido ? 

¿ No le hicieron daño ? 

Luis Poco ; 

sacó leves contusiones 
en el pecho y en el hombro 
izquierdo ; no valen nada ; 
de los amigos el corro 
lo ha cercado en la botica. 

Gasp. ¡ Qué barbarismo ! Conozco 

que si Diego á saber llega 
quién es autor del anónimo, 
no se reirá el villano 
de su hazaña. 

Luis Yo respondo 

que si en su caso me hallara, 
de saberlo diera modos, 
y le cruzaba, ante el público, 
á latigazos el rostro. 

Gasp. j Y así se dicen cristianos ! 

Luis j Y así se llaman católicos ! 

Gasp. Cristo á la mujer culpable 



FRUTOS NATURALES 



53 



libró del pueblo furioso 

que lapidarla quería. 
Luis Y acontece entre nosotros 

lo que impidió Jesucristo 

por terrible, por monstruoso. 
Gasp. ¡ Buen modo de conquistar 

adeptos ! 
Luis ¡ Precioso modo ! 

Empieza á anochecer. 

ESCENA CUARTA 
Gaspar. Luis. Juana t In:^s, por el foro. 



Juana La paz sea en esta casa. 
Iní)s Muy buenas noches, señor. 

Gasp. Con la honradez y el candor 

Por Juana é Inés. 

la paz el dintel traspasa. 
Juana ¿ Antes no la había ? 
Luis No ; 

hace poco la perdimos. 
Juana Y por qué ? 
Gasp. Por lo que vimos 

en la calle. 
Juana ¿ Qué pasó ? 

Gasp. Pues no es un grano de anís. 

Luis El suceso es singular : 

acaban de apedrear 

á Diego. 
InÉ:s Con sorpresa. ¿ Qué dices, Ltiis ? 
Luis Lo que oyes, hermana mía. 

Inés ¿ Por qué ? . . ¿ Quién ? 

Gasp. Aunque te asombre 

de la Religión en nombre. 
Juana i Pues bien se lo merecía ! 
Inés ¡ Mamá ! 

Luis Por Dios, más piedad. 

Juana Es hereje, y no es extraño . . . 



54 



UDON A. p:brbz 



Inéís ¿ y le hicieron algún daño ? 

¿ le han herido ? 
Luis No, en verdad. 

Inés Con alegría. 

¡Ah! 
Luis Mas si á punto no llego, 

el propósito no aborta. 
iNifes ¡ Dios mío ! 

Juana ¿ A ti qué te importa 

lo que le pase á ese . . . Diego ? 

Yá te he dicho que te olvides 

de ese mozo corrompido. 
Luis ¡ Mamá ! 

Gasp. ¡ Señora ! 

In:^ ( ¿ B1 olvido ? 

Un imposible me pides. ) 
Juana a Inés. 

¿ Como que estás con resabios ? 
In^ a Juana. 

Es que . . . 
Juana Como antes. Ten, Inés, prudencia, 

no cercenes mi paciencia, 

no despiertes mis agravios. 

Inés se retira á la ventana. 

Si oído hubierais, señores, 

lo que ha poco en el sermón 

nos dijo fray Simeón 

de los librepensadores, 

no os causaría extrañeza 

que yo, cual buena cristiana, 

los mire de mala gana 

y los trate con dureza. 
Gasp. ¿Q^^ dijo? 
Juana Que en otros días 

más santos y más felices, 

para arrancar de raíces 

impiedades y herejías 

y tener la Religión 

en su imperio natural, 

existía el tribunal 

de la santa Inquisición. 



FRUTOS NATURAIvKS 55 



Y al hablar, con elocuencia, 
de los que con torpe insulto 
hacen escarnio del culto 
y agravio á nuestra creencia, 
exclamó con dulce unción : 
- ¡ Ay si esta tierra un momento 
tuviera hoguera y tormento 
como antes la Inquisición ! - 
Luego si la Iglesia advierte 
por sus padres inspirados 
que son dignos, los malvados, 
del tormento y de la muerte, 
¿ qué mucho, decid, señores, 
pues soy cristiana también, 
que yo no me exprese bien 
de los librepensadores ? 

I<üis Mal conoce, por lo visto, 

ese fraile, y no te asombres, 
lo que ordenan á los hombres 
los mandamientos de Cristo. 

Gasp. ¡ Daño y muerte proclamar 

para abatir el error ! 
¡ Y nos ordena el Señor 
no hacer daño, no matar ! 

Luis Es locura. 

Gasp. Es extravío. 

Juana ¿ Habéis de saber los dos 

más que un ministro de Dios ? 
i Cómo está el mundo. Dios mío ! 

InÍÍS Desde la ventana. 

¿ Don Gaspar ? 
Gasp. Manda, hija mía. 

Iné^s Hágame usted la merced. 

Gaspar se acerca á Inés. 

Quisiera pedir á usted 
un favor. 
Hablan en voz baja. 

Gasp. Y mil te haría. 

Iné^s Pudiera serle importuna. 

Gasp. Habla. 
Inés i Diego por aquí 



56 UDÓN A. PKRKZ 



vendrá hoy ? 
Gasp. Creo que sí. 

Iní^s ¡ Mire usted qué hermosa luna \ 

Alto, al reparar que Juana la mira, como para di- 
simular. 

Gasp. Mucho más bella estará 

cuando al occidente parta. 
Inés Bn voz baja otra vez. 

I Podré escribir una carta 

sin que lo sepa mamá ? 

Alto. 

Su reflejo peregrino 

baña el cielo en ígneo riego. 

Lo que sigue, en voz baja. 

Gasp. ¿ Una carta ? 

In:ÉS Para Diego. 

Gasp. Ah, picaruela, adivino. 

In:ÉS Ks un favor que le pido 

con todo mi corazón .... 

Por si no hubiere ocasión 

de hablar con él. 
Gasp. Convenido. 

Alto. 

i Qué bellísimo celaje ! 
i qué hermosísimo fulgor ! 
Desde el despacho mejor 
puede admirarse el paisaje. 

A Juana y á Luis. 

Si permitís .... 
In:^ Yo lo anhelo. 

Juana ¿ Por qué no ? 
lyUís No corre prisa 

la marcha. 
Gasp. Dándole el brazo á Inés. 

Vén, poetisa, 

á extasiarnos en el cielo. 

Vosotros podéis pasar, 

si queréis, al comedor. 
Luis Allí hay más fresco. 



FRUTOS NATUEALKS 



57 



Juana Bs mejor. 

Gasp. Yá os iremos á buscar. 

Vanse : Gaspar é Inés por la derecha ; I/uis y Juana, 
por la izquierda. 



ESCENA QUINTA 

SKVKRIANO y Pedro, por el foro. 

Pedro ¿ De manera ? . . . 

Sev. Que el asunto 

tuvo mejor desenlace, 
sobrino, que el que esperaba. 

Pedro Entonces estoy de plácemes. 

Sev. Pues yo á decirte verdad 

siento algo mortificante 
en la conciencia. 

Pedro ¿ Por qué ? 

quien tal hizo que tal pague. 

Sev. Es que lo hecho me parece 

que es una acción reprobable. 

Pedro ¿ No es enemigo de Dios ? 
¿ Del dinero no se vale 
para hacer publicaciones 
contra la Iglesia y sus Padres ? 
¿ No dirige él el periódico 
y paga á quien lo reparte ? 
Pues si el dinero es la causa 
de su propaganda infame, 
creo muy justo, señor, 
que en la causa se le ataque. 

Sev. Eso es verdad. 

Pedro ( I^a verdad 

es que lo sitio por hambre : 
la venganza es el manjar 
de los dioses, dijo alguien. ) 

Sev. ¿ Decías ? 

Pedro Que todo medio 

que se encuentre á nuestro alcance 

es lícito, como vaya 

á echar por tierra los planes 



8 



58 UDÓN A. PÉRKZ 



de esa turba que pretende 

corromper nuestros hogares. 
Sev. Por eso tu insinuación 

apreciando en lo que vale, 

puse en juego mis influencias 

políticas y sociales 

porque á Diego de su empleo 

destituyeran. 
Pkdro Loable 

es el proceder, por justo : 

las armas hay que quitarle 

al enemigo que hiere. 
Skv. Por el satánico ultraje 

inferido á nuestra fe, 

elevados personajes 

del Gobierno me ayudaron, 

secundando nuestros planes. 

Aquí traigo en este pliego 

su destitución. 
Pkdro Me place. 

Sev. Recogí en Secretaría 

el oficio que le trae 

la noticia, y en tus manos 

lo pongo, cual deseaste. 
Pedro De modo que desde hoy .... 
Sev. Queda el impío cesante. 

Mas callemos, que Gaspar 

se acerca. 
Pedro Y al lado un ángel. 

Sev. Ángel que al fin será tuyo 

como logres conquistarle. 

ESCENA SEXTA 
Dichos. Gaspar t Iníís, por la derecha. 

GaSP. Saludando. 

i Buenas noches, Severiano ! 

i Pedro ! 
Pedro ¡ Señor ! 

Sev. ¡ Dios te guarde ! 



FRUTOS NATURALES 



59 



INÍÍS 


( Todos aquí ! si veré 




mis esperanzas frustrarse !) 


Gasp. 


Me alegro que hayas venido 




pues algo tengo que hablarte. 


Sev. 


A tus órdenes estoy. 




¿ Bs el asunto ? 


Gasp. 


Importante. 




Continúan hablando en voz baja. 


Pedro 


¿ Cómo te va, prima mía ? 


lN:fes 


Con sequedad. 




Bien. 


Pedro 


¿ Buena estás ? 


In^ 


Como antes. 




Sí. 


Pedro 


Me place. 


In^ 


Gracias. 


Pedro 


¿ Hasta cuándo, Inés, 




el enojo ha de durarte ? 


Gasp. 


Vamos, Severiano. 


Sev. 


Vamos. 


Iné:s 


No tengo porqué enojarme. 



Siempre desdeñosa. Severiano y Gaspar se van por 
la izquierda. 



KSCBNA SÉPTIMA 



Pedro. In^. 



Pedro Si di motivo de enojos 
á la niña de mi encanto 
y fui causa de que el llanto 
nublase sus bellos ojos, 
no fueron vanos antojos 
ni fue insensata porfía : 
tus pies incautos veía 
junto á un abismo fatal 
y por librarte del mal 
te hice llorar, prima mía. 
Ve un piadoso cazador, 
desde la silvestre loma. 



60 UDÓN A. PÉRKZ 



que á una candida paloma 
acecha un astuto azor ; 
y como con gran dolor 
su próximo fin advierte, 
hace fuego con tal suerte 
que el azor se va de huida, 
mas la paloma, aunque herida, 
se liberta de la muerte. 
Eso hizo mi afán ardiente 
por ti, á quien adoro ciego ; 
que el azor astuto es Diego, 
tú la paloma inocente. 
¿ Cómo ver indiferente 
celebrar dulce himeneo 
á quien con noble deseo 
se acoge á la Religión 
y al que lleva el corazón 
y la conciencia de ateo ? 
Fuera muy triste en verdad, 
azás triste por mi vida, 
ver á la Fe reducida 
en brazos de la Impiedad. 
Mañana su voluntad, 
con descarada impudencia, 
una tras otra creencia 
del pecho te arrancaría 
y el resplandor nublaría 
del cristal de tu inocencia. 

Iné^ ¿ Concluíste ? 

Pedro Sí, prima mía, 

si terminan tus agravios. 

Inés ¡ Qué bien arguyen los labios 

que inspira la hipocresía ! 
I^a piedad, la simpatía 
por la paloma sin hiél 
fue pretexto. Si cruel 
se la arrebató al azor, 
fue porque el vil cazador 
la quería para él. 
Mas fracasaste, inhumano, 
en tu insensato deseo : 
es Diego, aun siendo un ateo, 



FRUTOS NATURALES 



61 



Pkdro 

In^s 
Pedro 
Inés 
Pedro 

Inés 



Pedro 



Inés 

Pedro 

Inés 

Pedro 

Inés 

Pedro 



mejor que Pedro, cristiano. 
Kl nombre de Dios en vano 
tomas para tus patrañas ; 
hipócrita, no me engañas. 
Bl ave de la campiña 
prefiere el ave rapiña 
al cazador sin entrañas. 
Aunque se les ve nublados 
por densísimo capuz, 
pueden volver á la luz 
los cerebros extraviados. 
Los sepulcros blanqueados 
Cristo con desprecio vio ; 
y así te desprecio yo 
y amo á Diego en sus desvíos : 
Dios perdona á los impíos, 
¡ á los hipócritas, no ! 
Me desprecias altanera, 
mas no importa, he de vencer. 
De mí, porque soy mujer. 
De Diego. 

Verlo quisiera. 
Para domar á esa fiera 
la tengo entre duras barras. 
Pues mira cómo la agarras 
y pon gran cuidado en ello, 
no te coja por el cuello 
y te sofoquen sus garras. 
No temo á la fiera hircana, 
con tino y cuidado voy ; 
pues la apedrearon hoy, 
que se cuide del mañana. 
Ah ! tú fuiste, alma villana ! 
La causa, si no el actor. 
¡ Y así aspiras á mi amor ! 
Y en mi aspiración me enfrasco, 
j No desprecio, inspiras asco ! 
¡ No miedo, inspiras horror ! 
Pues procura dominar 
tu horror y tu repugnancia 
y haz á Diego, con instancia, 
de su intento renunciar. 



62 UDÓN A. PKRKZ 



Inés Verás la fiera luchar. 

Pedro De sus fuerzas el enjambre 
desate ; cual fino alambre 
de la prisión rompa el hierro ; 
aun saliendo del encierro 
morirá la fiera ... ¡de hambre ! 

Dice esto con acento sombrío y misterioso y se retira 
lentamente por la izquierda. 

ESCENA OCTAVA 
In:^. 

¡ De hambre ! . . No entiendo en verdad 

lo que ese villano dijo. 

Forja otra infamia de fijo, 

alguna nueva maldad. 

So capa de cristiandad 

contra mi dicha se lanza, 

y en el mar de su venganza, 

sin tabla de salvación, 

miro caer mi ilusión 

y naufragar mi esperanza. 

¡ Dame protección, Dios mío ; 

inspírame por que pueda 

vencer á Diego, y que él ceda 

de su funesto extravío. 

De tu excelso poderío 

por el favor amparada, 

lograré, á sus pies postrada, 

con llanto y súplicas mil, 

traer de nuevo al redil 

á la oveja descarriada. 

No es sueño, no es desatino ; 

Diego es honrado, es muy bueno ; 

tendrá salpiques de cieno, 

pero es cieno del camino. 

Cuando llegue el peregrino 

hasta el hogar protector, 

de mis ruegos al calor 

verás cuál su fe se ensancha 



FRUTOS NATURAI^ES 



63 



y le limpia de esa mancha 
la piscina de mi amor. 

ESCENA NOVENA 
lN:fes. Diego, por el foro. 



Diego 


¡ Inés ! 


Inés 


¡ Mi Diego ! 


Diego 


j Mi amor ! 


lNé:s 


Toma. 




Le entrega una carta. 




Calla y márchate. 


Diego 


¿ Que me vaya yo ? ¿ Por qué ? 


In^ 


Aquí están todos. 


Diego 


Mejor. 


In^ 


¿ Mejor me dices ? 


Diego 


Sí, á fe. 




Tal como yo lo quería. 




De esa reunión tal vez 




surja el sol de un nuevo día 




que rasgue la lobreguez 




de tu noche y de la mía. 


InI^s 


¿ Qué esperas ? 


Diego 


Que don Gaspar 




va de nuevo á suplicar 




por nuestro anhelado bien. 


Iní^ 


Diego .... 


Diego 


Me parece estar 




á las puertas del edén. 


Iníís 


1 Tu piensas ? . . . 


Diego 


Sí, que yá toca 




al fin nuestro padecer. 


lN:fes 


Es una esperanza loca. 


Diego 


Ellos no deben tener 




los corazones de roca. 




Si por virtud de un error 




que pone al criterio tasa, 




dilataron su rigor 




hasta lastimar mi honor 



64 UDÓN A. PÉREZ 



y arrojarme de su casa ; 
no importa : yo sé que al fin 
cederá su obstinación ; 
los que padres de Inés son 
no tienen el alma ruin 
ni de hierro el corazón. 

In^ Ah, sí, Diego, eso es verdad. 

Diego Pasará su ceguedad, 

su ofuscación, de seguro, 
que no puede la maldad 
engendrar ángel tan puro. 

In^ Gracias, Diego idolatrado. 

Diego Bondadosos á mi ver 

serían, mal de su grado : 
no se puede malo ser 
cuando se vive á tu lado. 
Cuando la viola discreta 
abre su corola pura, 
si junto al fango vegeta, 
hasta el fango se satura 
de fragancias de violeta. 

Inés Tal vez lograrán vencer 

el error que los hostiga 
y á nuestro ruego acceder, 
mas de Pedro la enemiga 
los hará retroceder. 

Diego Vuelva á tu pecho la paz, 
Inés mía ; no me arredro 
por su rencor pertinaz. 

Inés No sabes de qué es capaz 

ese villano de Pedro. 

Diego De ese hipócrita, que miente 
bajo antifaz de creyente, 
bien los intentos ahondo : 
es un lago trasparente 
con mucho cieno en el fondo. 

Inés ¿ Sabrás entonces que él fue 

del vil anónimo autor ? 

Diego ¿ De cuál ? ¿De £/ Santo Pastor 
No, Inés, eso no lo sé, 
ni^ lo creí tan traidor. 
¡ Él ! Te equivocas, Inés, 



FRUTOS NATURAI^KS 65 



por un falso prisma ves ; 
aprensión tuya de fijo. 

Iní^S Pedro tan malvado es 

que á mí misma me lo dijo. 

DiKGO j A ti ! 

Inés Sí. 

DiKGO ¡ Pero qué osa, 

qué pretende ese villano ! 
¡ Yá mi cólera rebosa ! 
i Ay si llega esa raposa 
al alcance de mi mano ! 

Iníís i Nó, Diego, nó ! Vive alerta 

por si otra infamia concierta 
contra ti, contra los dos ; 
pero evita una reyerta, 
una desgracia, por Dios ! 
No quieras que de ese modo 
él nuestra dicha destruya ; 
si echa lodo, que eche lodo . . . 
¡ tu Inés, á pesar de todo, 
y de todos, será tuya ! 

DiKGO Sí, mi bien, tienes razón : 

que infamias é infamias trame ; 
es un cobarde. 

Inés Un bribón. 

DiKGO Mas si alcanza nuestra unión 

á impedir ... ¡ ay del infame ! 

lN:fes Cálmate, Diego querido, 

lanza toda negra idea 
á los antros del olvido. 
Bl, que vencernos desea, 
será á la postre el vencido. 
Y aun iríamos en pos 
de nuestro ideal hermoso 
pronto, muy pronto los dos . . 
si tú fueras religioso, 
si tú creyeras en Dios. 

Con insinuación y mimo. 

Diego ¿ Que no creo ? ¿ Que no creo ? 
¿ Dónde el corazón ateo ? 
¡ Demencia, locura fuera ! 



66 UDÓN A. PÉRE)Z 



I Dios ? Dondequiera le veo, 
y le siento dondequiera. 
Todo pregona el poder, 
Inés, del Excelso Padre : 
reflejos son de su ser 
tu alma, inocente mujer, 
y el corazón de mi madre. 

In^S Mas para adorar su pía 

grandeza y luz infinita .... 

DiKGO Para adorarle, Inés mía, 
tu Diego no necesita 
de intermediarios ni guía. 
Ahora mismo le contemplo 

Acercándose á la ventana. 

de esa noche en la belleza 

dar de su poder ejemplo. 

¿ Qué más templo que ese templo 

llamado naturaleza ? 

Ni ministros ni señores 

allí ; ni tronos ni altares ; 

por incienso, el de las flores ; 

por luces, los resplandores 

de los mundos estelares ; 

por salmo, el que el ave canta ; 

por sacerdote, Dios mismo ; 

y por hostia pura y santa, 

la luna que se levanta 

de los senos del abismo. 

i Qué hermoso ese templo brilla 

donde su poder impera ! 

Sólo ante esa maravilla 

mi corazón se arrodilla 

y ama á Dios y le venera. 

ESCENA DÉCIMA 
Dichos. Luis, por la izquierda. 

Luis Buenas noches, Diego. 

Dikgo Buenas 



FRUTOS NATURAI^KS 



67 



las tengas tú, amigo mío. 

Luis Inés, es obcecación 

la tuya. 

Inés ¿ Por qué ? 

I^uis Te han dicho 

padres que no hables con Diego, 
que eches su amor en olvido, 
y casi en su misma cara 
desobedeces hoy mismo. 

DiKGO ¿ Qué dices, I^uis ? ¿ Tú también 
te truecas en mi enemigo ? 

Inés ¡ Hermano ! 

I^uis Enemigo nó ; 

mas que rompáis es preciso 
de un todo, pues vuestro amor 
lo hace imposible el destino. 

Diego No pensabas de ese modo 
ayer tarde. 

lyUís Si varío 

de opinión en este asunto, 
es porque tengo motivos. 
Hasta ayer pensaba yo 
que de padres el capricho . . . 
fanatismo ... ó lo que sea, 
hubiera al cabo cedido. 
Y como tú eres honrado, 
y como tú eres mi amigo . . . 

Diego Gracias. 

lyüís Con sumo placer 

vuestro enlace hubiera visto. 
Mas ruegos de don Gaspar 
ni razonamientos míos, 
ni súplicas de mi hermana 
contra su intento han podido. 

Diego Pero al fin alcanzarán. 

Luis Es majar en hierro frío. 

Padre á don Gaspar y á mí 
hace poco nos ha dicho 
que romperá con nosotros 
si en el caso persistimos. 



68 



UDON A. PKREÍZ 



Iní;s 

lyUIS 



Diego 
Luis 



Inés 
Diego 



Luis 



Diego 



Iní:s 



Luis 
Iní:s 
Luis 



¡ Dios mío ! 

Y hasta exclamó, 
dando de cólera indicios, 
que antes perdería el nombre 
que volver á ser tu amigo. 

¿ De modo que es imposible ? 

A no obrar Dios un prodigio. 
Y puesto que ellos no quieren, 
yo, Diego, que soy su hijo, 
procuraré que se acate 
su querer ... ó su capricho. 
Conque á ver si desde ahora 
rompéis de un todo, queridos. 

i Luis ! 

Tú piensas que el amor 
es de naipes un castillo 
que podemos, al querer, 
con un soplo destruirlo. 
Pues si el amor es así, 
el mío, Luis, es distinto ; 
que echó raíces profundas 
de mi ser en lo más íntimo. 

Pues cuando en pos de un propósito 
por fuerza ó antojo sigo, 
tan terco soy, que no dejo 
el campo sin conseguirlo. 

Quiere eso decir que vamos 
los dos por igual camino, 
porque yo en el campo muero 
ó el propósito consigo. 
Tanto más si en ello va 
mi ventura. 

i Hermano mío ! 
¡ Diego ! i Por Dios, no aumentéis 
de esta infeliz el martirio ! 

¡ Adentro, Inés ! Madre espera. 

Pero díme .... 

Adentro he dicho. 



Inés obedece, á su pesar, yéndose por la izquierda. 



FRUTOS NATURALES 



69 



ESCENA UNDÉCIMA 



Los MISMOS, MENOS InÉS. 



Luis 


¿ Conque no desistes ? 


Diego 


No. 


Luis 


¿ Luego persistes ? 


Diego 


Persisto. 


Luis 


Piénsalo bien, que no quiero 




romper mi amistad contigo. 


Diego 


¿ La amistad ? Es muchas veces 




esa palabra un sonido. * 


Luis 


No hace mucho te probé ,' 




la verdad de mi cariño. 


Diego 


Era casi tu deber 




evitar aquel conflicto. 


Luis 


¿ Y por qué ? 


Diego 


Fue el promotor 




del escándalo tu primo, 




azuzó al pueblo y por él 




darme la muerte han querido. 


Luis 


¡ Qué dices ! 


Diego 


Tu primo autor 




fue del anónimo impío, 




y mancha que sobre él caiga 




no te deja á ti muy limpio. 


Luis 


i Diego ! 


Diego 


i Luis ! 


Luis 


i Ese vocablo ! 


Diego 


Tú me obligaste á decirlo. 




¿ No acabas de echarme en cara 




un favor que . . . 


Luis 


No porfío ; 




terminemos. 


Diego 


Si lo quieres. 


Luis 


Mas que renuncies repito 




al cariño de mi hermana. 


Diego 


Lo contrario he decidido. 


Luis 


Lo veremos. 


Diego 


Lo veremos. 



Vase I/uis, por el foro, sin saludar. 



70 



UDON A. PERKZ 



ESCENA DUODÉCIMA 



Diego ; después Pedro, por la izquierda. 



Diego Quieren cerrarme el camino 
que me conduce á las puertas 
de mi ansiado paraíso ; 
mas yo lo abriré á la fuerza 
ó quedo entre los espinos 
destrozado el corazón 
y el cuerpo en mi sangre tinto. 

Pedro ( Él. Propicia es la ocasión 
y despreciarla no quiero. ) 
Buenas noches, caballero. 

Diego ¡ Usted ! . . . Muy grave cuestión, 
asunto muy importante 
debe traerle hasta mí 
cuando usted se atreve así 
á ponérseme delante. 

Pedro Por lo que le diga yo, 

como se digne escuchar, 
podrá usted mismo apreciar 
si el caso interesa ó nó. 

Diego Pues hable pronto. Pondré 
toda mi paciencia á prueba, 
que mi sangre se subleva 
sólo con verle. 

Pedro Lo sé. 

Mas su rencoroso brío 
guárdese para después ; 
ni el sitio oportuno es 
ni la ocasión, señor mío. 
Y más, que aun cuando quebranto 
su calma con mi presencia, 
ni amigo soy de pendencia 
ni hay motivo para tanto. 

Diego ¿ Que no hay motivo ? De modo 
que quien con vil intención 
me ha rasgado el corazón 
y me ha cubierto de lodo ; 



FRUTOS NATURAI.KS 



71 



que quien por ruin y villano 

me arrebata la ventura 

cuando tenía segura 

su posesión en mi mano ; 

que quien abre intensa herida 

en el corazón de Inés, 

y aun no contento, después 

pone en peligro mi vida ; 

¿ ése quiere que con calma 

le soporte y con paciencia, 

y que al verle, á su presencia 

no se me subleve el alma ? 

Para hacer de calma alarde 

otro carácter requiero .... 

Como el de usted .... caballero 

ruin, miserable y cobarde. 

Pedro Señor, no me maravilla 
su actitud, prosiga usté ; 
y si quiere, le pondré 
al punto mi otra mejilla. 
Con sus insultos en vano 
me provoca á lucha á muerte ; 
que sangre humana no vierte 
quien es como yo cristiano. 

Diego ¿ Cristiano ? ¡ Brava razón ! 
Con más acierto diría 
que oculta su cobardía 
so capa de religión. 
Diga que siente vibrar 
por el pánico sus nervios. 

Pedro Más que en alardes soberbios, 
usted debiera pensar 
en que por su vida impía 
y su afán de hereje terco, 
está metido en un cerco 
que se estrecha cada día : 
ayer de un cristiano hogar 
se le cerraron las puertas, 
que antes estaban abiertas 
para usted de par en par ; 
pierde los hermosos lazos 
de un amor sencillo y tierno, 



72 



UDON A. PEÍRKZ 



y hoy .... le abandona el Gobierno 
de la cesantía en brazos. 

Con acento marcado. 

DlKGO Sorprendido. . 

¡ Qué dice usted ! 
Pedro Lo que ha sido. 

Diego ¡ Cesante ! Soñando estoy. 

Pedro Por su conducta fue hoy 

del empleo destituido. 
Diego ¡ Mentira, mentira infame 

de un hombre sin corazón ! 

Pedro Entregándole un pliego. 

Si esto no es destitución 
yo no sé cómo se llame. 

Diego Abriendo el pliego con ansiedad. 

¡ Oh Dios ! ¿ Será tan siniestro 
mi destino ? 

Después de leer. 

i Ah ! . . ¡ Sí ! . . ¡ Ks verdad ! . . 

¡ Horrible fatalidad ! . . . 

Con expresión de supremo dolor. Se desploma en 
una silla. 

Pedro Mirando á Diego con aire de triunfo 

( Kl golpe ha sido maestro. ) 

Me dio esta noche ese oficio 

para ponerlo en su mano, 

mi tío don Severiano. 

Diego Se levanta, se acerca con lentitud á Pedro, que retro- 
cede instintivamente, y le dice en tono de dolo- 
roso sarcasmo : 

Mil gracias por el servicio. 
Pedro Aunque su rencor violento 

hoy sobre mi descargó, 

crea usted. Losada, que yo 

su destitución lamento. 
Diego Con reconcentrada ira. 

¿ Conque á golpe tan traidor 

añada ahora el sarcasmo ? 



FRUTOS NATURAI.EÍS 73 



Antes que de este marasmo 
en que me tiene el dolor, 
se despierte mi conciencia, 
se libre mi corazón, 
aproveche la ocasión, 
vayase de mi presencia. 

ESCENA DECIMOTERCERA 

Dichos. SevERIANO, por la izquierda. 

Sev. ¿ Sobrino ? 

Diego ¡ El otro ! i Por Dios ! 

¿ Venís á complementaros 

y en el tormento á gozaros 

de la víctima, los dos ? 

Venid, pues, si tal os plugo : 

así veré de una vez 

á un viejo inicuo hecho juez 

y á un cobarde hecho verdugo. 
Sev. ¡ Qué dice usted ! 

Diego Que de hiél 

siento el pecho rebosar ; 

hiél que me hicisteis libar 

en las líneas de un papel. 

Por el pliego que tiene en la mano. 

¡ Nunca más honda maldad 

ni más espantosa vi ! 

¿ No os bastó cebar en mí 

vuestra negra iniquidad, 

que así, airados todavía, 

os lanzáis sin compasión 

á romper el corazón 

de la infeliz madre mía ? 

Heridme á mí como os cuadre ; 

mas para acción tan villana 

¿ qué os hizo una triste anciana ? 

¿ qué os hizo mi pobre madre ? 

¿ A tanto el mal os provoca, 

tan infames podéis ser, 

10 



74 



UDON A. PÉREZ 



que hasta el pan á una mujer 

arrebatáis de la boca ? 
Sev. Que usted se reporte espero. 

Pedro A este hogar faltando está. 
Diego ¡ Miserables ! 
Sev. i Basta yá 

para insultos, caballero ! 
Pedro Tome usted siquiera en cuenta 

que tiene el cabello cano. 

Por Severiano. 

Sev. y que insultar á un anciano, 

más que victoria es afrenta. 

Diego ¡ Observación temeraria, 
si no cínica, por Dios ! 
¿ No sitiáis por hambre vos 
á una anciana octogenaria ? 
¿ lyos dos no me habéis uncido 
de tormento á rudos potros ? 

Pedro ¿ Somos culpables nosotros 
de que le hayan destituido ? 

Sev. Quien zizaña á voluntad 

siembra en su campo, eso coge : 
usted, impío, recoge 
el fruto de su impiedad. 

Pedro No en sus iras del infierno 
nos culpe usted. 

Diego Con reprimido enojo. Adelante. 

Pedro Si le han dejado cesante, 
quéjese usted al Gobierno. 

Diego ¡ Esto más ! i Fuerzas tenéis 
para dañar, y rencor, 
y luego os falta valor 
para afirmar lo que hacéis ! 
¿ Conque esta destitución 
que me hunde en negra zozobra, 
no es obra vuestra, no es obra 
de torpe maquinación ? 

Pedro ¡ Pruebas ! 

Sev. ¡ Pruebas ! 

Diego Lo adivino. 

Pedro Peregrina es la razón. 



FRUTOS NATURALES 



75 



Diego Siempre asoma la intención 
á la faz del asesino. 

Sev. ¡ Hecha esa lengua pedazos 

viera á mis pies en verdad, 
á tener menos edad 
y más fuerzas en mis brazos ! 

Diego Pues ya que su débil mano 
probar no puede ese alarde, 
y tiene éste de cobarde 

Por Pedro. 

lo que de ruin y villano ; 
puede hacer como le cuadre, 
ya que en usted á él aflijo, 
que me pida cuenta el hijo 
de las afrentas al padre. 

Pedro Vamos, tío. 

Sev. Vamos, sí ; 

que mi razón se desvía 
de su centro. 

Vanse, por la izquierda. 

Diego Golpeándose la frente. 

i Yá la mía 
me la arrancasteis de aquí ! 



ESCENA DECIMOCUARTA 



Diego. 



i Más sombras ; más ! ¡ Si aun hay luz 

que me señale el camino ! 

¡ Haz más oscuro, oh destino, 

de esta tiniebla el capuz ! 

i Que no vea ni la cruz 

que llevo sobre mis hombros ! 

¡ Si no ha de causarme asombros 

ni miedo ni paroxismo, 

que ruede al profundo abismo 

mi ventura vuelta escombros ! 



76 



UDON A. Pí)REZ 



ESCENA ULTIMA 

Diego. InBS, por la izquierda, con muestras de 
ansiedad y sorpresa. 



Inés 
Diego 

Iné:s 

Diego 

Inés 
Diego 

Inés 

Diego 

Inés 
Diego 



Inés 
Diego 



Inés 



¡ Diego ! ¿ Qué sucede ? Espero 
me digas lo que acontece. 
¿ Qué has dicho á papá ? 

Que crece 
la tiniebla que da espanto, 
y que envuelta en ese manto 
toda lumbre desparece. 
Acábame de explicar 
ó harás que hasta el juicio pierda. 
Templaron tanto la cuerda 
que la hicieron reventar. 
j Dios mío ! 

Que se subleva 
por fin el manso león ; 
que ha llegado la ocasión 
de poner tu amor á prueba. 
Habla, di ; me moriría 
que abandonarte primero, 
i Qué me place ! ¡ Así te quiero, 
así te quiero, Inés mía ! 
Pero explícate, por Dios. 
Vé hasta dónde me atacaron, 
vé hasta dónde se vengaron 
tu padre, Pedro ... los dos, 
que en su aspiración constante 
de matar nuestro amor tierno, 
influyen en el Gobierno 
hasta dejarme cesante. 
¡ Ellos ! 

Y aunque te taladre 
la noticia el corazón, 
con esa destitución 
sitian por hambre á mi madre, 
j Dios mío, qué iniquidad ! 
Porque lo dices lo creo. 



FRUTOS NATURALES 77 



Diego Con abatimiento doloroso. 

Kra yo con ese empleo 

sostén de su ancianidad. 
Iníís ¡ Pobre Diego de mi alma ! 

Diego Mas ¡ qué importa ! Si lo han hecho 

por arrancarme del pecho 

de mi cariño la palma 

que en él planté para ti, 

se equivocaron de nuevo : 

profundamente la llevo 

en el corazón . . . aquí ! 
Inés No en vano tu pecho siente 

de ese amor la intensa llama : 

tu Inés, Diego, también te ama . . . 

y te amará eternamente. 

Nadie podría arrancarlo, 

que mi amor profundo es. 
Diego No basta decirlo, Inés, 

es necesario probarlo. 
In:§s ¿ Dudas de mí ? 

Diego De tal modo 

mi destino me hace daño, 

bien mío, que no es extraño 

que llegue á dudar de todo. 
In^ ¿ Hasta de mí ? 

Diego Hasta de ti. 

In^ Profundamente me hieres. 

I Q^^ prueba, qué prueba quieres 

de mi amor ? . . Responde ... di. 
Diego Vé que la prueba es muy fuerte. 
Ini^s Díme que muera, y al cuello 

verás ceñirme el cabello 

en un abrazo de muerte. 
Diego ¿ I<a muerte ? No ; si pensara 

en tan loco desatino, 

para mostrarte el camino 

tu Diego se adelantara. 
In^ Pues habla, que á tan profundo 

afán, la muerte prefiero. 

Diego Como hablando consigo mismo. 

Nuestra dicha es lo primero . . . 



78 UDÓN A. PÉRBZ 





¿ Kl mundo ? . . ¿ Qué importa el mundo ? . . 




Eso es . . . Mi tío Simón . . . 




Su casa la amparará . . . 




Después . . . Después ¿ quién podrá 




oponerse á nuestra unión ? 


lN]feS 


Sin comprender. 




¿ Qué dices ? ¿ Cuál es tu intento ? 




¿ cuál la prueba que reclamas ? 


Diego 


Saliendo de sus reflexiones y como aceptando su plan 




Pues bien ; escucha. Si me amas, 




sigúeme . . . Pero al momento. 


Inés 


Sin querer comprender. 




¡ Cómo ! 


Diego 


El hado se encapricha 




nuestra ventura en matar. 


Inés 


¡ Y qué ! 


Diego 


Vamos á alcanzar 




por la fuerza nuestra dicha. 


Inés 


¿ Que abandone ? . . . 


Diego 


Sí, amor mío. 


Inés 


¡ Diego I 


Diego 


Nuestro bien procuro. 




Te dará abrigo seguro 




la morada de mi tío. 


Inés 


¿ Pero es que sonando estás 




ó te has trocado en demente ? 


Diego 


Es necesario. 


Inés 


¡ No ! 


Diego 


Vente. 


Inés 


¡No! 


Diego 


Decídete. 


Inés 


¡ Jamás ! 


Diego 


¿ Y eso es amor ? 


Inés 


Es amor 




puro, inmaculado, Diego ; 




j no amor que se lanza ciego 




al antro del deshonor ! 




¡ Acceder á tu delirio 




fuera infamia, no flaqueza ! 


Diego 


Es que ... 



FRUTOS NATURAI^ES 79 



Inés ¡ Antes que la impureza, 

la corona del martirio ; 
antes que perder la palma 
de mi honor, la muerte quiero : 
muerte por muerte, prefiero 
la del cuerpo á la del alma ! 
Mas i ay ! que quieres así, 
porque hieren á tu madre, 
tomar de Pedro y mi padre 
á un tiempo venganza en mí. 

DiKGO i Vengarme en ti ! j Tú que has sido 
y eres mi linico ideal ! 
Inés, me juzgas tan mal 
porque no me has comprendido. 
¡ Caiga sobre mi cabeza 
todo el rigor de Dios, todo, 
si es que yo procuro modo 
de mancillar tu pureza ! 

Inés j Diego ! . . . 

Diego Tus padres verán 

que me sigues dondequiera, 
que de evitar no hay manera 
nuestra unión ... y cederán. 

Inés i Cederán ? 

Diego Sí, no te asombre, 

por temor á algún desvío. 
En tanto el hogar de tío 
guardará ileso tu nombre, 
hasta que al pie del altar, 
de dicha resplandeciente, 
luzcas en tu blanca frente 
la corona de azahar. 

Inés No ; esperemos, Diego amado, 

llegue mi mayor edad, 
y no habrá necesidad 
de un paso desacertado. 

Diego ¡ Tu mayor edad ! Diez meses 
más de lucha y de agonía ; 
más tropiezos todavía, 
y peligros y reveses ; 
hasta un encuentro fatal 
con Luis ... y sangre después . . . 



80 UDÓN A. P^RKZ 



Está bien . . . Quédate, Inés, 

con ellos .... es natural . . . 

y con Pedro, que te quiere, 

y con quien dentro de poco 

te casarán. 
In^ ¿ Estás loco ? 

Diego Y que yo me desespere, 

¿ qué importa ? 
Inés i Diego ! 

Diego Sombrío. Acabar 

es preciso, Inés, i Adiós ! 

lN:feS Con asombro. 

i Te vas ! 
Diego Como antes. Pondré entre los dos 

mucho espacio, mucha mar. 

Inés Desesperada. 

¡ No! 
Diego Arrancaré de raíz 

el amor que te profeso . . . 

y después ... ¡ quién piensa en eso ! . . 

¡ Adiós ! i que vivas feliz ! 

Trata de marcharse. 
Inés Llamándole con desesperación. 

¡ Diego ! ¡ Un momento ! ¡ Un momento 1 
Diego Deteniéndose en la puerta del foro. 

¿ Qué quieres ? 
Inés Escúchame. 

Llorando. 

¡ Yo te amo ! ¡ yo te amo ! 
Diego ¿ A qué 

prolongar más mi tormento ? 
Inés ¡ Vén ! ¡ vén ! 

Diego se acerca á Inés. Pausa, durante la cual Inés 
debe manifestar como que mantiene una lucha 
entre su amor y su deber. 

¿ No me engañas ? 
Diego No. 

Inés Mi honor . . , . 

Diego ¡ Quedará tan puro ! 



FRUTOS NATUEAI^KS 81 



In^ ¿ Lo juras, Diego ? 

Diego Lo juro 

¡ por el ser que me engendró ! 

Inés vuelve á quedarse pensativa por algunos mo- 
mentos. 

¿ Dudarás aún ? 
INÍ^S No á fe ; 

mas profunda angustia siento 

al pensar en el tormento 

que á mis padres causaré. 

Será inmensa su tortura. 
DiKGO Fuera la nuestra peor 

si naufraga nuestro amor 

en el mar de su locura. 

De su obsesión pertinaz 

á la postre convencidos, 

contemplarán sonreídos 

nuestro enlace .... Y habrá paz 

en las almas y en los labios ; 

de la dicha en los extremos 

todos nos olvidaremos 

de nuestros mutuos agravios ; 

y á la luz que nos concilla, 

la mía y la tuya, Inés, 

se confundirán después 

en una sola familia. 
Ini^S Con resolución. 

Vamos, pues. Bn ti confío. 
Diego Con efusión. 

¡ Oh ! i Gracias, gracias, mi amor ! 
Inés Pongo mi afecto y mi honor 

en tus manos, Diego mío. 
Diego Y saldrán de ese crisol 

tu pureza y tu cariño, 

como dos copos de armiño 

irisados por el sol. 

Se dirige al foro ; antes de salir, cae el telón. 



II 



ACTO TERCERO 

1(3, misma decoración del acto segundo. Está amaneciendo. 

ESCENA PRIMERA 
Gaspar. 

Aparece durmiendo en un silla, cerca de la puerta de 
la izquierda. 

Me he dormido ... 

Se incorpora. 

¿ Qué hora es ? 
Mira el reloj. 

Las cinco. Fue un breve rato. 
De claro en claro la noche ; 
la agitación, el cansancio 
luego ; es cosa natural 
en quien yá tiene sus años. 

Abre la ventana. 

Yá brillan sobre los techos 
los reflejos sonrosados 
y precursores del día : 
entrad, purísimos rayos, 
venid á rasgar siquiera 
las tinieblas del espacio, 
ya que imperio no tenéis 
en la noche de los ánimos. 



FRUTOS NATURAI^ES 83 



Viene al proscenio. 

¡ Qué locura la de Diego ! 
Locura, sí, que no alcanzo 
á apellidar de otro modo 
su proceder. Ese rapto 
¡ qué funestas consecuencias 
traerá ! ¡ qué corolarios ! 
Por lo pronto un ángel puro 
con las alas en el fango ; 
una madre sin consuelo, 
el pecho despedazado ; 
y en el lecho del dolor, 
casi loco, un pobre anciano. 
Yo creí que hubiera muerto 
cuando cayó desplomado 
anoche, de su infortunio 
bajo el oprobioso fardo. 
No doy el susto por nada. 
Después tanta fiebre y tanto 
delirio. ¡ Cuando ha impedido 
el médico su traslado, 
y dijo, al marcharse, á Luis, 
al fin también Esculapio, 
que ni un momento en la noche 
se apartase de su lado! 
¡ Pobre Severiano amigo ! 
¡ Desgraciado Severiano ! 

. lyuis, fiel al precepto médico, 
toda la noche velando 
pasó y permanece aún 
con doña Juana en el cuarto ; 
pero algo siniestro bulle 
en su cerebro ; he notado 
la inquietud que le domina ; 
no pronuncia ni un vocablo 
siquiera, si no le hablan ; 
ya se pasea agitado, 
ya de pronto se detiene 
y se lleva entrambas manos 
á la cabeza, así como 
si quisiera arrancarse algo 
que le comprime el cerebro 



84 UDÓN A. PÉREZ 



Ó que le dilata el cráneo. 
Pedro entretanto la noche 
toda entera se ha pasado 
en la calle, y estuvo antes 
hablando con Luis muy bajo. 
Si pudiera averiguar .... 
Algo tienen entre manos, 
algo proyectan los dos 
contra Diego. Hay que salvarlos 
á todos ; hay que evitar 
otros males, más escándalos. 
¿ Cómo haré ? Dios guiará 
mis propósitos honrados. 

ESCENA SEGUNDA 

Gaspar. lyUIS, por la izquierda, se dirige á la ventana pen- 
sativo, sin reparar en Gaspar. 

Gasp. i Luis ? 

Luis Volviéndose. Señor. 

Gasp. ¿ Sales ? 

Luis Con gana 

lo haría ; mas no es prudente. 

Señalando para la puerta de la izquierda. 

Vengo á aspirar solamente 

el fresco de la mañana. 
Gasp. Debes estar fatigado. 

I No deseas descansar ? 
Luis Muchas gracias, don Gaspar. 

Tengo el cerebro excitado 

un poco ; pero no es mal 

que en mi organismo se obceca : 

me calmará la jaqueca 

la frescura matinal. 
Gasp. ¿ Y cómo está ? 

Por Severiano. 
Luis Se durmió. 

Gasp. ¿ Es síntoma ? . . . 
Luis De Ips buenos. 



FRUTOS NATURAI^ES 85 



Gasp. 


¿ La calentura ? 


Luis 


Va á menos. 


Gasp. 


¿ Y el delirio ? 


Luis 


Yá cesó. 




Espero que si no pasa 




algo de particular, 




le podamos trasladar 




esta noche á nuestra casa. 


Gasp. 


¡ Qué dices ! ¿ Y no está aquí 




como en la suya ? 


Luis 


Sí á fe. 


Gasp. 


¿ No soy su amigo ? 


Luis 


Lo sé. 


Gasp. 


¿ De todos vosotros ? 


Luis 


Sí. 


Gasp. 


Pues si yo de tan buen grado 




mi hogar os llegué á ofrecer, 




¿ á qué, querido, mover 




ese cuerpo aniquilado ? 




¿ No es retrasar su salud 




con el traslado ? 


Luis 


Verdad. 


Gasp. 


Persistir es terquedad .... 




y algo más. 


Luis 


¿ Ingratitud ? 


Gasp. 


La expresión .... 


Luis 


Bs algo ruda. 


Gasp. 


¿ No eres ingrato ? 


Luis 


Jamás. 


Gasp. 


Luego otra causa .... 


Luis 


Quizás, 


Gasp. 


¿ Muy poderosa ? 


Luis 


Sin duda. 


Gasp. 


Pues haz, Luis, que yo la vea, 




que como esté de mi mano, 




yá verás cómo la allano 




por poderosa que sea. 


Luis 


Conozco su estimación 




por todos nosotros .... 


Gasp. 


Pues. 


Luis 


Pero hay otros . . . , 


Gasp. 


Así es. 



86 UDÓN A. PÉREZ 



I^uis Al igual. 

Gasp. y con razón. 

Luis Podría, pues, suceder, 

cosa que intento evitar, 
que se halle usted, don Gaspar, 
en el caso de escoger 
entre dos de sus amigos 
si, como á menudo pasa, 
se encuentran en esta casa 
siendo de muerte enemigos. 

Gasp. ¿ Y piensas tú ? . . . 

IwUis Mi pensar 

es el pensar de un discreto. 
Quien no le guardó respeto 
ni estimación á este hogar ; 
quien olvidó la amistad 
para mancillar, señor, 
de una familia el honor, 
de un ángel la castidad ; 
bien puede al campo volver 
de la victoria^ más tarde, 
á hacer de su triunfo alarde 
ó más víctimas á hacer. 
Y si á tanto su imprudencia 
llega, si á tanto se atreve, 
y el seductor, el aleve, 
se coloca en mi presencia ; 
es posible que el sostén 
perdiendo de mi razón, 
respeto y estimación 
eche en olvido también, 
y por lavar esta afrenta 
que doquiera va conmigo, 
en el hogar de un amigo 
deje una huella sangrienta. 

Gasp. ¡ Jesús, qué dices ! 

lyUís ¿ Horror 

le causa ? 

Gasp. La honra perdida . . . 

lyUís Se recobra con la vida 

del infame seductor. 

Gasp. Krror grave, hijo tal vez 



FRUTOS naturai.es 87 



de tin momento de extravío : 
¿ cómo quieres, hijo mío, 
ser á un tiempo parte y juez ? 
¡ Matar ! A la humana grey 
le está por Dios prohibido ; 
tan sólo al que ha delinquido 
debe juzgarlo la ley. 

Luis ¿ La ley ? 

Gasp. Sí. 

Luis La ley no basta. 

Gasp. ¿ Por qué ? 

Luis K1 remedio es peor : 

¿ cómo se salva el honor 
cuando se pone en subasta ? 
La ley, vocero cruel 
del deshonor, es la mancha 
oleosa que se ensancha 
más y más sobre el papel. 
No, don Gaspar ; yo rechazo 
tal recurso y tal derecho ; 
ultraje á mi nombre hecho 
lo sabe vengar mi brazo. 



Gasp. 


Dios dijo . . . 


Luis 


No más intente 




desvirtuar mi justo enojo : 




Dios dijo, don Gaspar : Ojo 




por ojo y diente por diente. 


Gasp. 


No son razones bastantes . . 


Luis 


Sin escucharle. 




Yá puede usted deducir 




si es necesario salir 




de esta casa lo más antes. 


Gasp. 


Es que Diego no vendrá. 


Luis 


¿ Usted lo asegura ? 


Gasp. 


Sí; 




lo aseguro. 


Luis 


Sólo así 




mi padre se quedará. 




Y agradezco con exceso 




el favor ; bien se me alcanza 




que intempestiva mudanza 



88 UDÓN A. PÉREZ 



le traerá un retroceso. 

Gasp. Pues idénticas razones 

debes también acatar 
y no dejarte arrastrar 
por la voz de tus pasiones, 
para meditar con calma 
y arrojar del pensamiento 
ese satánico intento 
que te entenebrece el alma. 

Luis ¿ I^as mismas razones ? 

Gasp. Sí. 

¿ Tu conciencia no te advierte 
que si á Diego das la muerte 
ó Diego te mata á ti ; 
ese golpe, golpe insano 
que una existencia derrumba, 
prepara también la tumba 
del infeliz Severiano ? 

lyUís ¡ Ah ! sí, lo sé ; mas si muero, 

gano al fin en la jornada, 
que á una vida deshonrada 
cuarenta muertes prefiero ; 
y aunque á mi padre taladre 
el pecho el golpe cruel, 
pensará lo mismo él . . . 
que es digno del hijo el padre. 

Con supremo orgullo. 

Y si doy la muerte á Diego 
¿ qué dicha más elocuente, 
si me quito de la frente 
este estígmata de fuego ? 
¿ Que me prenden ? Me acomodo. 
¿ Muere padre ? Que sucumba. 
¡ Pero bajará á la tumba 
limpia la frente de lodo ! 
Con fiereza. 

Gasp. La sangre mancha. 

Luis No al bueno 

si de ella al traidor despoja, 
que es entonces fuente roja 
que limpia el alma de cieno. 



FRUTOS NATURALES 89 



Gasp. De insana imaginación 

ley peregrina y fatal. 
lyUís lyey de quien tiene un puñal 

clavado en el corazón. 
Gasp. De ese tan estrafalario 

proyecto te haré ceder. 
Luis Mire usted cómo ha de ser, 

pues yo pienso lo contrario. 
Juana Adentro llamando. 

¿ Don Gaspar ? 
Gasp. Voy, doña Juana. 

Hasta dentro de un momento. 

A Ivuis, tocándole el hombro con cariño. 

Que te calme el pensamiento 
la brisa de la mañana. 

Vase por la izquierda. 

BSCKNA TERCERA 

lyUIS. 

i Ceder ! ¿ Quién podrá impedir 

el impulso á mi venganza ? 

Si tan sólo la tardanza 

me hace en extremo sufrir. 

Mas es fuerza ; que á mi padre 

aun no puedo abandonar .... 

Un rato más .... Esperar .... 

¿ Qué importa ? Y que muerda y ladre 

la ira dentro del pecho ; 

que entre sus garras me prense 

y se comprima y condense 

en este recinto estrecho. 

Tocándose el pecho. 

A mi fin mejor se aviene 
así : cuando afuera venga, 
no habrá ley que la contenga 
ni razón que la refrene. 

Pausa. 

12 



90 UDÓN A. pér:Bz 



Mas i qué tarda ese insensato 
de Pedro ! A haber yo salido, 
dado hubiera con el nido 
del ladrón en breve rato. 
¿ Se habrá ausentado el villano ? 
Mas ¿ dónde se ha de ocultar 
• que no llegue al fin á estar 
al alcance de mi mano ? 
Si lo ocultara el infierno 
por salvarle .... todavía 
yo se lo disputaría 
á los antros del averno. 

ESCENA CUARTA 

Luis. Pedro, por el foro. 

lyUís Por fin. ¿ Qué hay de nuevo ? ¿ Hallaste ?. 

Pedro Nada, primo ; no parece. 

Le busqué por todas partes 

temprano, por donde suele 

pasearse ; pregunté, 

nadie supo responderme 

de su paradero ; luego 

me aposté como á las nueve 

cerca de su casa, nada, 

no ha vuelto á ella. Aquí tienes 

la tarjeta que me diste 

para él. 
Luis Bien se comprende 

y bien se explica que sangre 

de los Ramírez no lleves ; 

que á tenerla, te guiara 

á ese hombre directamente. 

Si ésta que por mis arterias 

circula en olas ardientes 

y el corazón me dilata 

y martillea en mis sienes, 

hubiera á tu cuerpo dado 

del fuego que en ella hierve, 

no sufriéramos la honda 



FRUTOS NATURALES 



91 



Pedro 
Luis 
Pedro 
Luis 



Pedro 
Luis 
Pedro 
Luis 



Pedro 
Luis 



desventura que nos hiere. 
¿ Qué dices ? ¿ Culpable yo ? . . . 
Culpable tú, veinte veces. 
Me dirás . . . 

¿ Quién impidió 
que mis padres concediesen 
la mano de Inés á ese hombre 
que ahora nos escarnece ? 
¿ Quién ? Mi celo religioso, 
i Mientes, desgraciado, mientes 
Y mi amor. 

Amor tan bajo 
que ante el rival no se yergue, 
sino que se va á escondidas 
con ruindades y papeles 
á herir, á herir á mansalva 
como traidora serpiente. 
Amor que explota de un padre 
las creencias inconscientes 
para sacar las castañas 
del fuego, sin que se queme. 
Así lograste, por él, 
que á Diego destituyese 
el Gobierno ; así alcanzaste 
que padre, como un demente, 
ni á ruegos de don Gaspar 
ni á los míos accediese ; 
así lograste que Diego 
- sin parar siquiera mientes 
en los hilos plateados 
que le coronan las sienes - 
insultase al pobre anciano 
y ante ti le escarneciese ; 
así por fin, que ese infame 
con mano torpe y aleve 
manchase de lodo un nombre 
que hasta ayer estaba indemne. 
¡ Luis ! 

Mas yo me vengaré ; 
yo solo sabré valerme 
para poner á mis plantas 
al seductor insolente. 



92 



UDON A. PKRKZ 



PKDRO 
lyUIS 

Pkdro 



Luis 
Peídro 



Pbdro Considera . . . 

Luis Considero 

que vas á quitarte en breve 
de mi presencia, ó contigo 
empiezo inmediatamente. 

Avanzando hacia Pedro. 

Mira que estás en la casa 
de don Gaspar. 

Retrocediendo. 

i Mequetrefe ! 

Con desprecio, volviéndole la espalda. 

No es culpa mía, querido, 
no ser valeroso y fuerte ; 
mas no dejo de vengarme 
por eso de quien me hiere. 
¿ Me amenazas ? 

Me refiero 
á quien nuestro honor ofende. 
Lo juré y pronto tendrá 
el castigo que merece, 
sin que peligre tu vida 
ni la mía. ¡ Yo soy ese ! 
¡ Qué dices ! 
En voz baja. Tengo dos hombres 
pagos para darle muerte, 
i Miserable ! 

¿ Bso te enoja 
también ? Pues no se comprende 
que quien busca una venganza, 
porque el camino le abrevien, 
se revuelva airado y fiero 
contra quien le favorece. 
Luis i Qué estás diciendo, insensato ! 

¿ Ks eso favorecerme ? 
¿ Piensas tú que Luis Ramírez 
crimen tan bajo consiente? 
¿ que necesita asesinos 
y cobardes que le venguen ? 
Yo le quitaré la vida 
y dos y mil, si mil tiene ; 



Luis 
Pkdro 

Luis 
Pkdro 



FRUTOS NATURAI.KS 



93 



PKDRO 
lyUIS 



Pkdro 

lyUIS 

Pedro 

IvUIS 



Peídro 

IvUIS 



Gasp. 

IvUIS 

Gasp. 
I^uis 



mas no á traición ni á escondidas, 

sino luchando de frente : 

que quien se precia de honrado, 

mata, cuando matar debe, 

como agraviado león, 

no como traidora sierpe. 

Es decir . . . 

Que desbaratas 
propósito tan aleve, 
ó te juro que yo mismo 
voy á entregarte á los jueces. 
Pero Luis . . . 

Estoy resuelto. 
¿ Quieres perderme ? 

Perderte ; 
que son hombres como tú 
dignos sólo del grillete. 
Me insultas, Luis. 
Señalando la puerta. ¡ Pronto ! ¡ pronto, 
que yá la sangre me hierve ! 

Pedro obedece, yéndose por la izquierda. 

¿ De qué sangre ese malvado, 
de qué sangre heredó el germen 
de traiciones y ruindades 
que por sus venas se mueve ? 

Desde la puerta de la izquierda. 

¿ Luis ? 

Don Gaspar. 

Severiano 
despertó. 

Voy desde luego. 

Vase por la izquierda. 



ESCENA QUINTA 
Gaspar. Después Diego, por el foro. 



Gasp. Es preciso hablar con Diego, 

poner todo medio humano 



94 UDÓN A. PKRKZ 



en acción, para impedir 

un lance entre Luis y él. 

Sería un lance cruel, 

sin duda á muerte. Morir 

ha dicho lyuis, 6 matar. 

\ Morir Diego ! ¡ Luis ! \ Los dos ! 

¡ No ; no lo permita Dios ! 

Va á salir por el foro y se detiene sorprendido al ver 
á Diego que entra. 

DiKGO Buenos días, don Gaspar. 

Garp. i Diego ! ¡ Tú aquí ! 

DiKGO Con no escasa 

pena ; pero es necesario. 
Gasp. ¿ Así eres de temerario 

que vuelves hoy á esta casa ? 

¿ Posible es tanta demencia ? 

Sal pronto ; fuera de aquí. 

DlKGO En voz baja y con temor. 

La falta que cometí, 
falta es sólo en apariencia. 

Don Gaspar le escucha inquieto como temeroso de 
que I/uis se imponga de la llegada de Diego. 

Y no obra muy en razón 
quien en mi contra se enoja 
y de su casa me arroja 
sin oír mi explicación. 

Con resentimiento. 

Gasp. ¿ Quién quiere arrojarte, ingrato ? 

¿ qué nueva demencia ensayas ? 
¡ Lo que quiero es que te vayas ; 
que te vayas, insensato ! 

Siempre inquieto, hasta el final de la escena. 

Diego Eso en verdad no es echarme 
sino cerrarme las puertas. 

Con amargura. 

Gasp. ¡ No me comprendes ! i No aciertas ! 

Después podrás explicarme 



FRUTOS NATURALES 



95 



cuanto quieras. ¡ Vete ! 

DiKGO No ; 

¿ por qué ? 

Gasp. ¡ Qué terco, ay de mí ! 

Porque ellos están aquí ; 
y lyuis te busca y juró . . . 

Diego ¿ Matarme ? Ks muy natural. 
Por eso hablar necesito 
con usted, por ver si evito 
algún trágico final. 

Gasp. Pero ¿ y si viene ? 

Diego Si viene ... 

él decide de los dos. 

Gasp. ¡ Imposible ! ¡ No, por Dios ! 

Diego Dispuesto á todo me tiene. 

¿ Quiere paz ? Pues haya paz. 
I Lucha ? Pues no la rechazo. 
Jamás me ha temblado el brazo 
ni el miedo asomó á mi faz. 
Conque hágame usté el favor 
de escucharme aunque él se halle. 

Gasp. Kmpujándole con suavidad. 

No ; mejor es en la calle .... 
digo, en tu casa es mejor. 

Aquí .... 

Fuera un desvarío ; 
pudiera algún indiscreto 
sorprender nuestro secreto. 
Afuera, afuera, hijo mío. 

Es que .... 

¡ Yá vienen ! 

Extremos 
son de temor. 

¿ No los ves ? 
Hablo con ellos .... 

Después . . . 
cuando nosotros hablemos. 



Díego 
Gasp. 



Diego 

Gasp. 

Diego 

Gasp. 

Diego 

Gasp. 



Como antes, hasta salir ambos por el foro. 



96 



UDON A. PEÍRBZ 



ESCENA SEXTA 



Juana y I^UIS, por la izquierda 

Juana Búscala. 
Con tristeza. 

I^uis No, por el cielo ! 

¿ Piensas tú que quien deshonra 

nuestro nombre, dicha y honra 

arrastrando por el suelo, 

al seno puede tornar 

de nuestro hogar, madre mía ? 

No, imposible ; eso sería 

acabarnos de enlodar. 
Juana Es nuestra hija ; es tu hermana. 

Abandonarla es atroz. 
lyUís Que siga, madre, la voz 

de su condición liviana. 
Juana Puede que incólume acaso . . . . 
lyUís Para rodar al abismo 

un paso ó ciento es lo mismo, 

y ella dio yá el primer paso. 
Juana Pero fue inocentemente, 

sin pensarlo. 
I^uiS ¡ Toma ! ¡ toma ! 

Juana Atrajo á sí la paloma ' 

con su vaho la serpiente. 
I/Uis Preparó su condición 

vil, el terrible percance : 

ella se puso á su alcance, 

ella buscó la ocasión. 
Juana Es juicio menos severo 

decir que nosotros fuimos 

los que á nuestra hija pusimos 

en ese disparadero. 
I<uiS i Nosotros ? 

Juana Tu padre y yo, 

contrariando su amor puro. 
I,uiS Mucho influísteis de seguro 

con vuestro rigor. Mas no, 

no basta tan sólo eso. 



FRUTOS NATURALES 



97 



Aunque la dicha le roben, 
cuando es honrada una joven 
nunca llega á tal exceso. 
Llanto, desengaños, pena . . . 
¿ qué valen ante la sola 
refulgencia de aureola 
de una conciencia serena ? 
Antes que caer rendida 
á salpicarse de lodo, 
debe ella exponerlo todo, 
todo, madre, hasta la vida. 
Eso hace y hará cualquiera 
si se estima en justo grado ; 
sucumbir como el soldado 
sin entregar la bandera. 

Juana Pero á Inés . . . 

lyUíS Hay que olvidar ; 

ya no existe, madre mía. 
Era un ángel que tenía 
culto santo en nuestro hogar. 
Cuando se iba diligente 
al jardín, naciendo el día, 
y un rayo de sol caía 
sobre su límpida frente ; 
á mi fraternal anhelo 
siempre se le figuraba 
que en aquel rayo le enviaba 
sus bendiciones el Cielo, 
¿lyloras? Sí, debes llorar. 
lyO haría yo si pudiera .... 

Juana se abraza á Luis, llorando. 

Yá la virgen hechicera 
se despeñó del altar. 

Juana Con suma aflicción. 

¡ lyuis, hijo mío ! 
lyUís Yá el rango 

de la virgen no le abona. 
Juana Ella ... 
I^uis I^anzó su corona 

' y su vestidura ál fango ; 



# 



13 



98 



ÜDON A. PÉREZ 



y cogiendo de ese lodo 

y arrojándolo después, 

á ti, á padre . . . manchó á tres, 

y altar y sagrario y todo. 

Yá no tenderá su vuelo 
el tibio rayo de sol, 

á traerle en su arrebol 

las bendiciones del cielo ; 

que será el rayo fugaz 

al caer sobre su frente 

como un ósculo candente 

de la lujuria en la faz. 
Juana ¡ Tantos vocablos insanos ! 

¡ Más compasión por aquella . . . ! 
Luis i Compasión ! ¿ I^a tuvo ella 

para dos tristes ancianos ? 
Juana ¡ Kres implacable ! 
lyUís No ; 

soy justiciero. 
Juana Te ofuscas. 

Pero si tú no la buscas, 

yo la buscaré. 
Luis ¿Tú? 

Juana Yo. 

Luis Vé que pondrás á mi padre 

en insoportables potros. « 

Juana No la perdonéis vosotros .... 

yo sí, porque soy su madre. 
Luis Perdió yá la estimación, 

el honor, el nombre .... 
Juana ¡ Y qué ! 

¡ Mientras más abajo esté, 

más digna de compasión ! 
Luis La sociedad nunca gasta 

compasión con quien se entrega . . . . 
Juana ¡ Pues si el mundo se la niega, 

la de su madre le basta ! 

i Si estuviera en lo más hondo, 

abajo ... en el lupanar, 

allí la iría á buscar 

su madre ; y desde ese fondo 

adonde no llega lumbre 




FRUTOS NATÜRAI^ES 



99 



y la virtud se hace escombros, 

la traería en mis hombros 

hasta ponerla en la cumbre ! 
I^uiS Contra el mundo y su egoísmo 

tu amor de madre se estrella. 
Juana ¡ I^a salvo ... ó me hundo con ella 

en el fondo del abismo ! 
Luis ¡ Madre ! 

Juana ¡ Que nadie transija, 

nadie ! ¡ Deshonrada ! Así, 

la deseo junto á mí ; 

que aun deshonrada es mi hija ! 
Luis Pues no piensa en este asunto 

padre de igual modo. 
Juana ¿ No ? 

¿ Qué importa ? Lo quiero yo. 
Luis Kn cambio . . . 

Juana Pongamos punto. 

Luis Pues yá que en nuestro querer 

por sendas distintas vamos, 

á nuestro modo cumplamos 

cada quien con su deber. 

Hasta luego. 

Vase por el foro. 

ESCENA SÉPTIMA 
Juana. 



Todos, todos 
la desprecian y la infaman. 
¿ Tendrán razón ? Ella siempre 
tan obediente, tan casta 
¿ cómo pudo abandonarnos 
y escarnecernos, la ingrata ? 
i Ella culpable. Dios mío ! 
i Ella, mi Inés, deshonrada ! . . , 
No ; la culpa es de nosotros, 
nosotros que rudas trabas 
pusimos á su amor puro 



100 UDÓN A. PÉRKZ 



matando sus esperanzas .... 

Mas ¡ cómo entregarla á un hombre 

que tiene perdida el alma, 

que es impío, que es ateo, 

¡ oh Dios ! que no cree en nada ? . . . 

ivl es el solo culpable ; 

él que, en torpes asechanzas, 

hasta ese abismo sin fondo 

logró consigo arrastrarla .... 

¡ Ay ! ¡ quién pudiera volverte, 

Inés, mi Inés adorada, 

la pureza y el candor 

que tu frente reflejaba ! 

¡ Quién pudiera de nuestra honra 

borrar tan siniestra mancha ! 

KSCBNA OCTAVA 

Juana. Gaspar, que habrá oído desde la puerta del foro 
las últimas palabras del monólogo de Juana, avanza 
hacia ésta diciendo : 

Gasp. Bn vuestras manos está 

el remedio, doña Juana, 

como estuvo en vuestras manos 

del mal que os hiere la causa. 
Juana ¿ Bl remedio en nuestras manos ? 
Gasp. Digo la verdad sin galas. 

Juana Pero ¿ cómo, si yá Inés 

rodó al antro de la infamia ? 
Gasp. Aun no ; mas de vos depende 

que Inés se levante ó caiga. 
Juana Quien por seguir á un amante 

lejos del hogar se lanza 

I no ha caído, don Gaspar, 

en la cenagosa charca ? 

I cómo levantarse puede 

ni volver á ser honrada ? 
Gasp. Las que se lanzan sedientas 

de pasión, torpes, livianas, 

ésas, al caer, señora. 



FRUTOS NATURALES 



101 



ésas nunca se levantan ; 
mas las que buscan abrigo 
en alguna buena casa, 
cuando sus padres las hieren, 
las oprimen y atarazan ; 
cuando por necios caprichos 
ó por creencias fanáticas, 
quieren ahogar su amor puro 
y matar sus nobles ansias ; 
ésas pueden á toda hora 
alzar la frente sin mancha ; 
ésas jamás han caído, 
ésas siempre son honradas. 

Juana ¡ Dios mío ! ¿ Qué dice usted ? 

¿ Qué consoladoras ráfagas 

de esperanza y de ventura 

me brindan esas palabras ? 

¿ lyUego no es cierto que Inés ? . . 
Gasp. Inés está inmaculada. 

Juana ¿ Ella ? 
Gasp. Sí. 

Juana Querido amigo, 

¡ gracias, muchísimas gracias 1 

No sabe usted la alegría 

que me da . . . ¿ Y en dónde se halla ? 

¡ lléveme usted ! ¡ Quiero verla ! 

¡ quiero verla ! 

Gasp. Calma ; calma ; 

tenemos que hablar primero. 

Juana Ah, no, amigo ; usted me engaña ; 
yo sé que Inés se marchó 
con él . . . ¡ con ese canalla ! 

Gasp. Pero de un tío paterno 

la depositó en la casa, 

tan pura . . . como la luz 

que entra por esa ventana. 
Juana Pues ¿ por qué se la llevó ? 

¿ por qué ? 

Gasp. Para ver si alcanza 

vuestro asentimiento así. 
Juana ¡ No ; jamás ! Si está sin mancha, 



102 



UDON A. PERKZ 



iré por ella, j Jamás 
á un impío hemos de dársela ! 
Gasp. Mire usted que está ante el mundo 

su hija de usted deshonrada ; 
mire usted que si persiste 
esa loca pertinacia, 
puede Diego, aun siendo honrado, 
en su despecho infamarla. 
¿ Quién sabe si Dios dispuso 
que Diego á vuestra hija amara 
por que él logre de ese modo 
la salvación de su alma ? 

Juana escucha pensativa. 

¿ Quién los designios del Cielo, 
quién, á comprender alcanza ? 
Con sus ruegos y su amor 
bien puede la esposa casta 
traer de nuevo al redil 
á la oveja descarriada ; 
que lo que nunca lograron 
consejos, fuerza ni trazas, 
lo alcanzó en breves minutos 
el amor de una muchacha. 
Y fuera crimen, que Dios 
nunca, nunca os perdonara, 
si seguís poniendo obstáculos 
á la redención de esa alma. 

Juana Eso es verdad, don Gaspar, 
es verdad, pero .... 

Gasp. i Qué pasa ? 

Juana ¿ Qué pasa ? Que Severiano 
resistirá. 

Gasp. Buenas mañas 

nos daremos por triunfar 
de su locura insensata. 

Juana ¿ Pero Inés ? 

Gasp. ¿ Quiere usted verla ? 

Juana Pronto, pronto. 

Gasp. * ¿ Y perdonarla ? 

Juana Sí, sí ; la perdonaré, 

don Gaspar, con toda el alma ! 



FRUTOS NATURALES 



103 



¡ Vamos á verla ! 
Gasp. Está aquí. 

Juana ¿ Dónde ? 
Gasp. Dirigiéndose al foro. A la puerta de casa. 

Entra, Inés, 

ESCENA NOVENA 
Dichos. Inés, por el foro. 



Gasp. 


Con nuevos lazos 




estrechad la antigua unión. 


Juana 


Adelantándose á recibirla. 




j Hija de mi corazón ! 


Iné:s 


De rodillas .... 


Juana 


¡ No ; á mis brazos ! 




Se abrazan con efusión. 


Inés 


j Madre mía ! 


Juana 


i Hija del alma ! 


Inés 


1 Me perdonas ? 


Juana 


Te bendigo. 


Inés 


i Oh, gracias ! 


Juana 


Vuelve contigo 




á mi corazón la calma. 


Gasp. 


( Yá estamos á la mitad. 




Con buena planta comienzo. 




Veamos si del oíro venzo 




la inflexible voluntad. 




Para la victoria extrema 




igual arma emplearé. ) 


Inés 


No soy culpable. 




Bajando la cabeza, con rubor. 


Juana 


1,0 sé. 


Gasp. 


Fue sólo una estratagema. 


Inés 


Que tú perdonas, mamá. 




Con mimo. 



Juana Yo con toda el alma. Pero, 
á decir verdad, no espero 



104 



UDON A. PERKZ 



que Severiano lo hará. 

Inés i Pero él su consentimiento 

no ha dado también ? 

Gasp. Aun no. 

Irts Pues voy á buscarle yo. 

¿ Dónde está ? Papá ! 

Gasp. Deteniéndola. Un momento. 

¿ Vas á llegar de repente 
ante él ? \ Bonito papel ! 
¿ Ignoras que te cree él 
deshonrada y delincuente ? 
¿ que tu presencia podría 
agravar su enfermedad ? 

Juana Tiene razón. 

Inés Es verdad ; 

pero vé tii, madre mía ; 
ruega, suplícale . . . Espero 
su cariño, su perdón . . . 

SEV. Dentro. 

¡ Llévame ! 
Pkdro Lo mismo. Es obstinación. 
Sev. Como antes. 

¡ Está aquí ! 
Pedro Lo mismo. No. 
Sev. Como antes. ¡ Yo lo quiero ! 

Juana ¡ Esa voz ! 

Gasp. Es Severiano. 

Juana Con temor. 

i Dios mío ! 
Gasp. Y viene hacia acá. 

InÉ;s ¡ Padre ! Lo mismo. 



Aparecen Severiano y Pedro, por la izquierda. Aquél 
pálido, vacilante, con expresión de ira, apoyado 
en el brazo de Pedro. 



FRUTOS NATURALES 



105 



' ESCENA DÉCIMA 
Juana, Iné:s, Gaspar, Skveriano y Pedro. 

Ivos dos últimos á la izquierda ; Inés en el centro ; Juana y 

Gaspar á la derecha. 



SEV. a Pedro. 

¿ La ves ? ¡ Allí está ! 
i Al alcance de mi mano ! 

Pedro Sorprendido. 

i Inés ! 
In:^ Adelantándose hacia Severiano, acongojada. 

i Padre ! ¡ Padre mío ! 
Gasp. Acercándose también. 

¡ Severiano ! 
Juana Del mismo modo. ¡Esposo ! 
Sev. Soltándose de Pedro. i Atrás ! 

¡ Atrás todos ! . . . Tú nomás 
junto á mí. a Pedro. 

Pedro ai ver que vacila. Cuidado, tío. 

Sev. Fuerzas á mí superiores 

el enojo me depara, 
para mirar cara á cara 
á una infame . . . Por Inés. 

y dos traidores. 
Por Juana y Gaspar 

In:^ ¡ Perdón ! 

Gasp. Te ciega la ira. 

Juana \ Oye, Severiano ! 

Sev. ¡ Nada ! 

Gasp. Está pura, inmaculada. 

Juana Es inocente. 

Sev. i Mentira ! 

i Echó en el fango mi honra, 

de la liviandad en pos ; 

y vosotros sois, los dos, 

cómplices en mi deshonra ! 



H 



106 



UDON A. PERKZ 



Gasp. ) 
Juana j" 

Iné^s 
Pedro 

Skv. 



Gasp. 



Skv. 



Iné)s 
Skv. 



Inéís 

Juana 
In^ 

Gasp. 

Pedro 

Juana 

Sev. 
Juana 



Sev. 
Juana 



i Severiano ! 

Con dignidad. 

i Cuál te engañas ! 

Tío, que estás en su casa. 
Por Gaspar. 

i Y SU atmósfera me abrasa 

y destruye las entrañas ! 
a Pedro. 

Pero vas á ser testigo 

de que no me marchare 

de aquí, sin que antes le dé 

á cada cual su castigo. 

Ksas palabras insanas 

me Hieren como puñales : 

¡ á ver si son criminales 

esta frente y estas canas ! 

¿ Por qué, entonces, ella vuelve 

y en este hogar te acompaña, 

cuando su presencia empaña 

hasta el aire que la envuelve ? 

i Padre mío, escucha ! . . 

¡ Calle 

la vil ! . . ¿ Qué hace en este hogar, 

cuando la has debido echar 

á empellones á la calle ? 
Vacilante. 

¡Ay! 

i Severiano ! 
Próxima á desmayarse. ¡ Ay de mi ! 
Juana acude á socorrerla. 

Rudamente la maltratas, 
i Que la hieres ! 
Sosteniendo á Inés. ¡ Que la matas ! 
i Pluguiera á Dios fuera así ! 
Si te inspira Belcebú, 

Con tono de provocación. 

aquí está : j mátala, pues ! 
i Bs una perdida ! 
Fuera de sí. ¡ Inés . . . 



FRUTOS NATURAI^ES 



107 



es más honrada que tú ! 
Skv. ¡ Qué escucho ! ¡ Por varios modos 

quiero oirlo ! ¡ si no oí ! 

j Más honrada que yo ! 
Juana Sí ; 

¡ y más honrada que todos ! 
Skv. ¡ Miserable ! 

Queriendo lanzarse sobre Juana. Pedro le detiene. 

In^ Aterrada. ¡ Madre ! 

Pedro ¡ Tía ! 

GASP. a Juana. 

( Kl conflicto agrava usté. ) 
Skv. Desfalleciente. 

Ténme, Pedro. 
Pedro le sostiene y le hace sentar. 

Juana Como arrepentida y excusándose. 

lye insulté, 
porque ultrajó á la hija mía. 
Inés ¡ Padre ! 

Juana Escucha. 

Se acercan ambas á Severiano. Gaspar hace lo 
mismo. 

Skv. Infamia ... y dolo . . . 

y traición . . . ¡ Cuánto capuz ! 
i Pedro ! . . ¡ Gaspar ! . . ¡ Dadme luz ! 

A Inés y á Juana. 

i Dejadme, dejadme solo ! 

Se desmaya. 

Iní:s j Dios, se muere ! 

Juana ¡ Esposo mío ! 

Todos rodean á Severiano. 
PKDRO a Juana. 

Le hirió de su enojo el ra}^. 
Gasp. No temáis ; es un desmayo. 

Iní^s ¡ Qué pálido está ! 

Juana i Y qué frío ! 

Y yo fui de su martirio 

la causa, yo que le debo . . . 



108 



UDON A. PEÍREZ 



P:Edro Como no vengan de nuevo 

la calentura, el delirio . . . 
Gasp. i Bh. ! yá vuelve. Despejad : 

que no os vea por ahora. 

Vete, Inés ; pronto, señora. 

Yo le hablaré ; descuidad. 

Juana é Inés se van, por la izquierda. 

ESCENA UNDÉCIMA 
Skvkriano. Gaspar. Pedro. 



SKV. Volviendo en sí, poco á poco. 

¿ En dónde me hallo ? 
Pedro Conmigo, 

con don Gaspar. 
Gasp. En tu casa. 

Sev. Yo no sé lo que me pasa . . . 

Pedro ... Mi querido amigo. 

Fijándose en Pedro y en Gaspar, sucesivamente, 
incorpora completamente en la silla. 



Se 





1 Qué tuve yo ? 


Gasp. 


Un accidente. 


Pedro 


Un desmayo. 


Sev. 


¿ Pasajero? 


Gasp. 


Pasajero. 


Sev. 


Se queda pensativo, como recordando. 




Yá me entero 




de la causa. 




Pausa. Sigue pensativo. 




¿ Está presente ? 


Pedro 


¿ Quién ? 


Sev. 


Inés. 


Pedro 


No. 


Sev. 


¿ Y está Juana ? 


Pedro 


No. 


Sev. 


Pues nos vas á dejar 




tú también. Quiero á Gaspar 




hablarle á solas. 



FRUTOS NATURAI.es 109 



PKDRO En actitud de obedecer. Con gana. 
( Me voy á buscar á Luis 
para enterarle de todo. ) 

SKV. a Gaspar. 

Tu siéntate allí, de modo 
que nos veamos bis á bis. 

Pedro se retira por el foro. 

ESCENA DUODÉCIMA 
Severiano. Gaspar. 

Gasp. En tu cuarto y en tu lecho 

con más reposo hablarás. 
Sev. No está el consejo demás 

pues siento oprimido el pecho. 

Dame tu brazo ; confío 

en que dirás . . . 
Gasp. Cuanto sé, 

querido, te explicaré . . . 

( y el triunfo al fin será mío. ) 

Vanse por la izquierda. 

ESCENA DECIMOTERCERA 

DÍEGO, por el foro. 

Como sierpe la impaciencia 

al corazón se me enreda. 

Suceda lo que suceda 

no espero más. En presencia 

de todos me explicaré, 

y si á vencerlos no llego, 

con Inés, á fe de Diego, 

y con todos romperé. 

i Qué importa el consentimiento 

que mi alma en lograr se afana ! 

Si ellos persisten . . . mañana 

pongo en práctica mi intento. 



lio UDÓN A. PÉREZ 



Ks mía ante la opinión 
pública, y consentirá. 
Que no cedan. Basta yá 
de ruegos y humillación. 
Se viene aquí don Gaspar 
con Inés y nadie vuelve . . 
Si en paz nada se resuelve 
á la fuerza hay que apelar . 
Mas me voy por el atajo 
y es necesario ir al centro. 
Vamos. 



Va á salir por la izquierda. Bn este momento en- 
tran por el foro Luis y Pedro. 



ESCENA DECIMOCUARTA 
DiKGO. Luis. Pedro. 

líUIS Reparando en Diego y con alegría salvaje. 

¡ Ah ! por fin te encuentro, 
aunque me costó trabajo. 
Con ironía. 

Diego Algo sorprendido. 

¡ I^uis ! 
L/UIS A Pedro señalándole la puerta de la izquierda. 

TÚ allí. 
Pedro De muy buen grado. 

I^uis Nadie pasa. 

Pedro Colocándose en la puerta. En mi te fías. 

Luis Creí, Diego, que te habías 

cual fantasma evaporado. 
Mas si hoy la fuga conciertas, 
porque lo eres, no me pasma, 
pues no se me irá el fantasma 
por ninguna de las puertas. 

Diego Bien venís en son de guerra 
contra uno, á un tiempo dos. 

Luis ¿ Tienes miedo ? 

Diego No, por Dios ; 



FRUTOS NATURAI^ES 



111 



no soy hombre que se aterra. 
Y temo menos que guarde 
con fuerza, entusiasmo é ira, 
al fantasma . . . quien me mira 
y tiembla como un cobarde. 

Señalando á Pedro con desprecio. 



Pedro 


( Yá el insulto pagarás. ) 


Diego 


No pienses que ese le atrape 




si quiere buscar escape 




el fantasma. 


lyUIS 


No podrás : 




estoy aquí y basto yo. 


Diego 


En fin, que digas espero 




¿ qué quieres ? 


Luis 


Tu vida quiero. 


Diego 


Mucho pides. 


Luis 


Mucho nó. 




Una tal vez no me baste ; 




aunque cien vidas tuvieras, 




con ellas no me volvieras 




la honra que me quitaste. 


Diego 


Tu honra, Luis, está ilesa. 


Luis 


1 Ilesa ? ¡ No, por los cielos ! 




¡ Como buitres tus anhelos 




me la hicieron buena presa ! 




¡ Estabas cual tigre hircana 




sediento de honras ajenas 




y comiste á manos llenas 




de la virtud de mi hermana ! 


Diego 


i Me exaltas, Luis ! 


Luis 


De una vez 




mirarte airado deseo, - 




no como á cobarde reo 




á la presencia del juez. 


Diego 


¿ Cobarde ? j Nunca ! Es que puedo 




probarte que está sin mancha. 


Luis 


Mi pecho de ira se ensancha 




y merma el tuyo de miedo. 


Pedro 


¿ Por qué no respondes, Diego, 




como á mí ? Fuera loable. 



Con ironía. 



112 



UDON A. PKREZ 



DiEíGO i Ah ! tú también, miserable, 
echas combustible al fuego ? 
i Pues teme que en vilipendio 
de tu vida . . . que tanto amas, 
no te sofoquen las llamas 
al propagarse el incendio ! 
¿ Y á ti no valen razones ? 

A Luis. 



lyUIS 


Queden para las mujeres. 


DlKGO 


En conclusión : ¡ que no quieres 




oír mis explicaciones ! 


I,UIS 


Explicaciones emplea 




quien, al insultar ó herir, 




quiere el peligro eludir 




que le amenaza. 


DlKGO 


i Pues sea ! 


Luis 


i Claro ! i Si tiene que ser ! 




i Si ha de castigar mi mano 




al que mancilló, villano. 




la virtud de una mujer ! 


Die;go 


¡ Ira de Dios ! 


lyUIS 


No más fieros 




y busquemos entre amigos 




testigos. 


DlKGO 


¿ A qué testigos ? 


Pkdro 


Costumbre es. 


lyUIS 


De caballeros. 


Di:eGO 


Como educado en París 




tienes costumbres de allá. 




Yo no ; porque soy de acá. 


Luis 


¿Y qué? 


Diego 


En Maracaibo, Luis, 




fama es que en todo percance 




en donde testigos hubo. 




ó fin el lance no tuvo 




ó fue ridículo el lance. 




Faz á faz ; solos los dos ; 




sin importuno que impida . . . 




nos jugaremos la vida. 


Luis 


Pues marchemos. 


Diego 


Sí, por Dios. 



FRUTOS NATURALES 113 



IvUis Vamos. 

DiKGO Vamos. 

lyUíS Y que quede 

del uno sangrienta huella. 

Se dirigen á la puerta del foro. 

Pedro Como excitándolos á que salgan pronto. 

¡ Inés viene ! 

Diego Deteniéndose. ( ¡ Dios mío, ella ! ) 

Luis ¿ Qué tienes ? ¿ qué te sucede ? 

ESCENA DECIMOQUINTA 

Inés. Diego. Luis. Pedro. 

Iní^s ¡ Diego y Luis ! ¡ Cielos ! 

Pedro impidiéndole el paso. ¡ Atrás ! 

Luis a Diego. 

¿ No vienes ? ¿ Buscas acaso 

que ella evite ? 

Inés Forcejeando por pasar. ¡ Paso ! ¡ paso ! 

Pedro Sujetándola con violencia. 

¡No ! 
lN:fes ¡ Sí ! i Ay ! 

Dando un grito. 
Luís A Diego. ¡ Vamos ! 

Diego ¡ No más, 

villano entre los villanos ! 

I/anzándose sobre Pedro. 

¡ Suelta ! 
Pedro ¡ Diego ! 

Luis ¡ Diego ! 

Diego ¡ Al punto ! 

¡ ó les vas á dar asunto 

de diversión á mis manos ! 

Pedro suelta á Inés, obligado por la violencia de 
Diego. 

In:és ¡ Diego mío ! 

15 



114 UDÓN A. PÉREZ 



Pedro ( ¡ Mala suerte ! ) 

Inés ¿ Qué pasa ? 

lyUIS A Diego, sonriendo irónicamente. 

¡ Qué divertido ! 
¡ Buena comedia has urdido 
por librarte de la muerte ! 

Inés Con terror. 

¿ La muerte dices ? ¡ Los dos ! 
Diego a Luis. 

j Vamos á verlo ! 

Inés Lanzándose desesperada á la puerta del foro para im- 
pedirles la salida. 

i Jamás ! 
Luis i Vamos, pues ! 

Inés De espaldas á la puerta. ¡ Atrás ! ¡ atrás ! 

¡ Diego ! i Hermano ! ¡ No, por Dios ! 
Luis No habrá quien mi afán destruya, 

i quiero salir ! 
Diego De igual modo. 

Inés a Luis, que no la escucha. 

¡ Vé que convienen en todo 
nuestros padres. 

A Diego, lo mismo. ¡ Seré tuya ! 

Diego ¡ Aparta ! 

Luis ¡ Apártate, sí ! 

que si el paso nos coartas . . . 
Inés i No ! ¡ no ! ¡ nunca ! 

Luis i No te apartas ! 

Va á cogerla por los brazos para separarla. Inés gri- 
ta con desesperación. 

Inés i Socorro ! ¡ Socorro ! ¡ A mí ! 

Diego ¡ La tardanza me da empacho ! 
Luis Pues es forzoso salir. 

Trata de nuevo de separar á Inés ; en este momento 
exclama Diego, golpeándose la frente con alegría. 

Diego j Una idea ! 

Luis ¿ De aplaudir ? 



FRUTOS NATURAI.KS 



115 



Diego Señalando á la derecha. 

i Allí dentro ! 
Luis ¿ En el despacho ? 

In^ ¡ No ! 

Pedro i Vienen ! 

Por Severíano, Juana y Gaspar. 

Luis ¡ Vamos ! 

Diego ¡ Mañana 

no dirás, con necio alarde, 

que fue un Losada, cobarde 

y de condición villana ! 

Todo este parlamento con la mayor rapidez. Diego 
y Luis salen por la derecha, cerrando por dentro. 
Inés, que se habrá lanzado detrás de ellos, golpea 
la puerta con desesperación. 

Inés j Diego ! ¡ Luis ! ¡ Padres ! ¡ Socorro ! 

Aparecen Severiano, Gaspar y Juana, por la izquierda, 
todos con gran agitación y sorpresa. 



ESCENA DECIMOSEXTA 
Inés. Juana. Severiano. Gaspar. Pedro. 



Sev. y i 
Juana j 


1 Qué pasa ? 


Gasp. 


¿ Qué es ? 


Inés 


I Aquí están ! 




i Luis ! ¡ Diego ! . . ¡A matarse van 


Gasp. 


¡ Los dos ! ¡ A salvarlos corro ! 




Se dirige á la puerta de la derecha. 


Sev. 


¡ Dios mío ! 


Juana 


¡ Mi Luis ! 


Inés 


j Mi Diego ! 


Pedro 


( ¡ Tiemblo ! ¡ Me hiela el espanto ! 




Suenan dos detonaciones. 


Inés 


¡ Dios piadoso ! 


Juana 


¡ Cielo santo ! 


Sev. 


j Mi hijo ! 


Gasp. 


i Horror ! 



116 



UBON A. PI$RKZ 



Pedro i Han hecho fuego ! 

Todos dan muestras del mayor terror. 

Gasp. Fuego que trae el desangre 

de una existencia ó de dos ; 
y caerá sobre vos 
eternamente esa sangre ! 

A Severiano, Juana y Pedro, que forman un grupo á 
la izquierda. Inés y Gaspar forman otro á la 
derecha. 



KSCENA DECIMOSÉPTIMA 

Dichos y lyUIS. Este aparece por la derecha, lívido, desen- 
cajado y como huyendo : va á colocarse en el centro 
de la escena, entre los dos grupos. 



Seív. 


i Luis ! 


Juana 


¡ Hijo ! 


Iní:s 


Su faz me espanta. 


Pedro 


¿ Herido ? 


lyUIS 


No ; delincuente . . . 




Le entró la bala en la frente. 


Gasp. 


¡ Dios piadoso ! 


Iné:s 


i Virgen santa ! 


Sev. 


¡ Desdichado ! 


IvUIS 


Fuerza fue : 




me afrentó ; le tomé cuenta ; 




procuré lavar mi afrenta 




con su sangre ... y le maté. 


INÍJS 


¡ Infame entre los infames ! 



Se lanza desesperada al despacho. I^os demás, se su- 
pone que ven el cadáver desde la escena, pues 
lyuis al salir habrá dejado abierta la puerta del 
despacho. 

ESCENA DÉCIMO-OCTAVA 
Severiano. Juana. Luis. Pedro. Gaspar. 



Juana ¡ Qué has hecho, Luis ! 

Luis ¡ Compasión ! 



FRUTOS NATURAI.es 



117 



In:^ Dentro en un aranque de supremo dolor. 

¡ Diego de mi corazón ! 
¡ Diego mío ! 

lyUíS Con miedo. ¡ No le llames ! 

Gasp. No hace falta su presencia 

aquí, su sombra inocente 
estará constantemente 
aterrando tu conciencia. 

Pedro Por Luis. 

i Él es sólo un desdichado ! 
Gasp. Que arrojasteis al abismo, 

ellos con su fanatismo 

Por Severiano y Juana. 

y tú con tu odio, malvado ! 
Sev. j Ay, qué siniestro destino ! 

Juana ¡ Hijo mío ! 
Pedro i Pobre Luis ! 

Gasp. ¡ Qué tarde os arrepentís 

de vuestra culpa ! 

ESCENA UIvTIMA 
Dichos. Iní:s, desesperada, casi loca. 



Iníís ¡ Asesino ! 

lyUís Esa es, esa, la palabra 

que á explicar mi acción acierta. 

Cada vez con más miedo. js 

Pero cerrad esa puerta 
y procurad que no se abra. 

Iní:s ¡ Madre ! 

Juana j Inés ! 

Se abrazan. 

Gasp. En lo que digo 

la verdad patente salta, 
pero envuelto en vuestra falta 
recibís hoy el castigo. 
Que con la frente manchada 



118 UDÓN A. PÉRl^Z 



cargaréis, por vuestro mal, 
con un hijo criminal 
y una hija deshonrada. 

Pkdro Mis procederes . . . 

Gasp. Villanos. 

I^uiS Es verdad, es verdad todo . . . 

Yo llevo en la frente lodo 
y mucha sangre en las manos. 

Juana ¡ Negras sombras ! 

Sev. ¡ Hondo abismo ! 

Gasp. ¡ Tanto duelo, tantos males, 

son los frutos naturales 
de insensato fanatismo ! 



F'IN DEL DRAMA 



JUICIOS DE LA PRENSA 



JUICIOS DE LA PRENSA 



"FRUTOS NATURALES" 

El drama de este nombre de nuestro compatriota el poeta 
XJdón A. Pérez, subió anoche á la escena del Teatro Baralt, 
desempeñado por la Compañía Luisa Martínez Casado. 

Ruidoso fue el éxito que alcanzó el autor : llamado varias 
veces á la escena fue saludado con estrepitosa salva de aplausos 
por la concurrencia que repletaba el Teatro. 

lya brillante y sonora versificación del drama ; el desempeño 
esmerado de los actores ; las simpatías de que goza el poeta ; 
todo contribuyó por modo especial, á hacer completa la ovación. 

Al dejar constancia en estas columnas de este nuevo triunfo 
del celebrado bardo zuliano, le enviamos nuestras entusiastas 
felicitaciones. 

El Fonógrafo. 

DEL TEATRO 

# 

Anoche la Empresa Martínez Casado-Puga, que funciona en 
el Teatro Baralt, llevó á la escena Frutos Naturales, ensayo 
dramático de Udón A. Pérez, que resultó ser pieza que no des- 
merece del nombre literario del poeta, y que le da puesto de 
primera fila entre los que en Venezuela se han dedicado al arte 
shakesperiano. 

Iva concurrencia, tan numerosa como escogida, fue bien 
impresionada desde las primeras escenas y tributó ruidosos 
aplausos al novel autor, ya por la fluidez de sus versos como por 
el interés, sostenido desde el principio hasta el fin, que despierta 

i6 



122 FRUTOS naturai.es 

la creación artística de sabor regional : la exageración del senti- 
miento religioso en alguna familia que la conduce á falsas apre- 
ciaciones de la vida práctica ; la refinada maldad de un amante 
desengañado que encubre con máscara de religión su mano 
artera ; el carácter sui géneris del librepensador maracaibero, 
que suelta de vez en cuando su acervo victorhuguiano, las echa 
de innovador, alardea de virilidad en sus creencias y afloja los 
resortes de sus juveniles energías ante la privación de un sueldo ; 
el amigo despreocupado que se introduce oportuno al consejo de 
familia ; el arreglo de la cuestión de honor á nuestra usanza ; 
y los detalles que contribuyen al desarrollo del trágico final, 
atraen la atención del espectador poseído de nuestros hábitos. 

Por supuesto, que no entramos á hacer juicio crítico del 
orden de ideas que sobresale en la obra y que primaban, cuando 
fue escrita, en el ánimo del autor ; nos limitamos á complacer- 
nos con él porque ha revelado muy felices disposiciones para 
cosechar con buen éxito frutos en ese campo de la literatura 
universal, nuevo para él ; y que á ser cultivado con esmero por 
sus poderosas facultades, habrá de ceñir nuevos laureles á los 
que yá tiene ceñidos su frente de poeta. 

Frutos Naturales es una nueva creación que con algunas 
correcciones engrandecerá el arte nacional. 

El Avisador. 

DEL TEATRO 

La velada de anoche en el precioso coliseo de la calle de 
Venezuela, no se efectuó ni puede ser juzgada lo mismo que las 
anteriores debidas á las aptitudes, mérito y repertorio de la bien 
dispuesta Compañía Luisa Martínez Casado. La concurrencia 
sobresalía de los límites ordinarios y contaba en su número per- 
sonas extrañas de las que asisten diariamente á contemplar las 
bellezas del arte escénico ; el entusiasmo bullía en todos los 
corazones, como presentimiento de brillante éxito ; se hablaba 
en los corrillos de los obstáculos que se le presentan á los escri- 
tores noveles, y se hacían augurios más ó menos favorables á 
nuestro querido amigo, el poeta bachiller Udón A. Pérez, autor 
del drama Frutos Naturales^ que iba á deslizarse en el prosce- 
nio, cuando al terminar un selecto retazo de El Trovador ^ eje- 
cutado por la orquesta, se alzó el telón y principió la obra. 

La impresión de iniciativa fue muy extraña : dado el asunto 



JUICIOS DE LA PRENSA 123 

escogido para el desarrollo, - influencia de las ideas religiosas y 
en especial del fanatismo en la sociedad de Maracaibo, - las 
escenas primera y segunda originaron absoluto silencio, mien- 
tras se descubrían las bellezas escondidas en los pliegues de ese 
tema árido y molesto, que tantas desazones ha originado en 
dondequiera que ha surgido, y originará en dondequiera que 
trate de imponerse la intolerancia ; mas desde la tercera escena, 
el auditorio rompió en calurosos aplausos á los vibrantes versos 
y al hábil tejido de pensamientos rigurosamente cristianos 
salidos de los labios de Don Gaspar., en tenaz controversia con 
Don Severiano, celador testarudo del fanatismo. Allí vimos 
anticipado el triunfo. 

Concluido el primer acto, magistral según lo afirman per- 
sonas entendidas y no excesivas en la loa, fueron ovacionados 
los artistas y se le tributaron á Udón los solemnes homenajes 
del triunfo : el poeta salió de la mano con Diego^ librepensador, 
víctima de las humanas injusticias, que yá comenzaba á ver 
encima de su cabeza la cruel infamia de Pedro., hipócrita asido 
á las campanas de la religión, para lograr el amor y los dineros 
de Inés., arrebatándoselos á la fiera., al impío., al hereje., por 
ruines y torpes medios. Junto con las garras de Pedro cayeron 
sobre la cabeza de Diego las unánimes simpatías de la concu- 
rrencia, cuyos abiertos ojos despedían rayos de ira contra su 
feroz antagonista. 

Bl segundo acto resultó en un aplauso casi no interrumpido 
sino para extasiarse el auditorio con la magia de la poesía lírica, 
exhibida á maravilla en las cuerdas de la lira de Pérez. Los 
diálogos de Inés y Pedro, al declararle éste su fingido amor 
rechazado con soberbia por la dama, y de Inés y Diego al ha- 
blarle aquélla de que vuelva al redil como "la oveja descarria- 
da, ' * contestándole éste que él miraba y veneraba á Dios en el 
Templo de la Naturaleza ; lo mismo que el inimitable monólogo 
de Inés suplicando la ayuda del Cielo para salir avante en sus 
ilusiones, y la escena en que Diego logra llevarse á casa de su 
tío la novia que le ha resistido y apenas cede luego de recibir 
el juramento de que su honor se conservará ileso, puro, verda- 
dero **copo de armiño," esos pasajes causaron paroxismos vuel- 
tos prolongado trueno de aclamación al finalizar el acto. Allí 
vimos en su plenitud la gloria del hijo de las Musas ! 

La catástrofe se desenvuelve sin mover resortes forjados á 
martillazos, con sencillez, con lógica, sumamente natural. Bn 
vano se esfuerza Don Gaspar en convencer á Don Severiano y 
Doña Juana de que Inés se conserva pura, ilesa, inmaculada; 



124 FRUTOS NATURAI^BS 

en vano trata de convencer á Luis, hermano de Inés, de que 
guarda el tesoro de su honestidad y de que no debe reclamar la 
sangre y la vida de Diego á quien el cobarde Pedro "no ha 
encontrado^'' y paga dos hombres para que le asesinen ; en vano 
el honrado mediador trae la niña á presencia de sus padres : 
Don Severiano la maldice mientras Doña Juana la defiende y 
la ampara entre sus brazos, perdonándola y cubriéndola de 
besos ; en vano Diego acude á sincerarse y á salvar el buen con- 
cepto y la honra de su novia ; en vano proclama su sinceridad y 
la virtud de su amada ante Luis : éste le insulta, le humilla, le 
reta y los dos se encierran solos, sin testigos, en un cuarto á de- 
cidir el punto con las armas. Inés llora, grita, se desespera, 
todos llegan, revientan dos tiros : Luis sale, no herido, pero 
ensangrentadas las manos. Diego era impío, hereje, librepen- 
sador, amigo de Satanás ; debía sucederle eso : tal lo asevera 
Pedro en medio de un temblor de nerviosa hipocresía. Don 
Severiano y Doña Juana son fanáticos, intolerantes, rehacios á 
las indicaciones humildes, y un hijo asesino, una hija deshon- 
rada ante el mundo, un sobrino malvado que los explota, son 
los frutos naturales del fanatismo insensato : lo asegura Don 
Gaspar y termina el drama. El tercer acto encierra escenas tan 
deslumbrantes como la de Doña Juana y Luis cuando aquélla 
reclama á su hija, porque es "su hija" y la adora y descenderá 
hasta "el lupanar," si es necesario, "para elevarla hasta las 
nubes" .... La concurrencia arrojó sombreros al autor, pi- 
diéndole á la Compañía la repetición de la obra y nosotros vimos 
allí la apoteosis de Udón A. Pérez ! 

Encariñados los artistas con el drama, la representación 
quedó satisfactoria : los principales actores figuraron en el re- 
parto y por ello nos relevamos de entrar en detalles. Parecía 
un examen de alumnos todos sobresalientes. 

Pensamos que se atenderá la exigencia de repetir Frutos 
Naturales. Muchas personas han venido á nuestra oficina á 
manifestarnos que se adhieren á lo pedido anoche, pues si no 
asistieron fue por no haber conseguido palco. 

¿ Y vosotros, los Pedros, qué vociferáis ? . . . 

La obra tendrá sus defectos, porque nada hay perfecto en el 
mundo ; pero os ha enterrado el cauterio en la llaga .... Chi- 
llad, chillad ! . . . Mientras más chilléis el pueblo os hundirá 
más en la carne podrida, el hierro en ascuas de su despre- 
cio ! . . . Anoche pedía para vosotros la hoguera y la horca ! . . . 

Los Ecos del Zulia. 



JUICIOS DE LA PRENSA 125 



EL DRAMA DE UDON 

Ruidosa ovación obtuvo anoche en el Teatro Baralt el estre- 
no del drama titulado Frutos NaTurai,ES, de que es autor 
nuestro querido amigo el distinguido poeta zuliano Udón A. 
Pérez, gloria legítima, no ya del Zulia, cuyos linderos ha 
traspasado con los briosos vuelos de su musa poética, sino de la 
Patria venezolana, á cuyo brillo, en el campo de la literatura, ha 
contribuido en muchas ocasiones con éxito notable. 

Anunciada esta obra en todos los periódicos, y en cartelones 
fijos en las avenidas de la ciudad, en los tranvías y en los esta- 
blecimientos públicos, esperábase con ansiedad su representa- 
ción ; y así era de verse cómo se hacía ya incapaz nuestro 
Coliseo para contener la numerosa concurrencia, tanto de damas 
que engalanaban los palcos y palquetes, como de caballeros que 
rebosaban la platea y difícilmente se contenían en la galería, 
donde concurre la parte pobre del pueblo. 

No entraremos en este ligero suelto á detallar apreciaciones 
sobre el mérito de la obra ; que apenas si tenemos tiempo de 
traer á estas notas las gratas impresiones que produjo en todos 
los que la presenciaron, la subida á la escena de Frutos Natu- 

RAI,ES. 

Todavía parece que halagan nuestro oído las armonías de 
aquellos versos que dan brillo á la trama en que se desenvuelve 
el argumento de la obra, como si el autor hubiese procurado 
cubrir la idea principal con finísima red de oro desleído. 

Y parece también que aun resuenan las calurosas palmadas 
con que fue ovacionado el joven dramaturgo, á cada momento 
en que era llamado á la escena. 

i Cuan satisfecho debe sentirse Udón, á pesar de la humil- 
dad de su carácter ! 

¡ Y qué gratísimas fruiciones sentiría la amada compañera 
de su vida que en esos momentos presenciaba los triunfos de su 
dulce cantor y acaso veía brillar en ese mismo instante un rayo 
de luz de alba con que en ocasiones, vencida la adversidad, se 
aleja la noche del infortunio ! 

¡ Salve, poeta ! 

FJl Redactor y el Notario de El Ciudadano os ratifican en 
estas líneas el abrazo de congratulación con que os estrechamos 
la noche de vuestro espléndido triunfo. 

El Ciudadano. 



126 FRUTOS NATURALES 



EL DRAMA DE UDON 

Como estaba anunciado, llevóse á efecto anoche el estreno 
de Frutos Naturales, drama en tres actos y en verso de nuestro 
laureado poeta bachiller Udón A. Pérez. 

Ruidoso y feliz fue el éxito alcanzado por esta obra á cuya 
representación, bien desempeñada por cierto, asistió un lleno 
completo. 

Cuatro veces fue llamado á la escena en medio de las más 
entusiastas aclamaciones el novel autor, que acaba de probarnos 
una vez más, de modo brillante, de cuanto es y será capaz su 
fecundo y privilegiado numen. 

Dejamos á plumas competentes el juicio sobre el fondo de 
ese drama esmaltado con tantas preciosidades poéticas. 

Y váyale entre tanto al inspirado vate, con los aplausos de 
nuestra admiración, un cordial abrazo así espontáneo como 
sincero. 

La Tira. 

TEATRO 

Un numeroso público, como pocas veces se ha visto, concu- 
rrió anoche al Teatro Baralt á presenciar la representación de 
Frutos Naturales, primera obra dramática del inteligente poeta 
zuliano Udón A. Pérez. 

Qué cuadro tan encantador ! 

Llega la hora de levantarse el telón, y comienza el drama. 
¿Seremos nosotros quienes entren á juzgar esa preciosa joya, 
hija de la vasta inteligencia del laureado poeta ? No, que insu- 
ficientes para ello, se nos tildaría de atrevidos ; no, que amantes 
de las glorias de este envidiado suelo (Udón Pérez es una gloria 
del Zulia) se nos tacharía de imparciales ; quede ello para tanta 
brillante pluma, que al entrar á juzgar el primer fruto de Udón, 
digan á la faz del mundo que Udón Pérez será llamado el Eche- 
garay zuliano. 

Sólo podemos decir á nuestros lectores que la representación 
de Frutos Naturales era á cada momento interrumpida por lar- 
gos y estrepitosos aplausos ; que al final de cada acto el joven 
autor era aclamado por aquel entusiasmado público y que los 
artistas estuvieron á la altura de sus respectivos papeles. 

Vayan nuestras felicitaciones al afortunado amigo por el 



JUICIOS DK LA PRKNSA 127 

espléndido triunfo alcanzado anoche ; vayan nuestras felicita- 
ciones al inteligente pueblo zuliano, sobre quien vienen á re- 
flejar las glorias de ese su notable hijo, y vayan nuestras felici- 
taciones á los artistas de la Compañía por el buen desempeño 
de la obra. 

Y en nombre de los asistentes anoche y de muchos que no 
pudieron asistir, pedimos la repetición de Frutos Naturales. 

La Crónica. 

RÁPIDAS 

Función de gala fue indudablemente la del día 26. 

Agotadas las localidades, el teatro tenía un aspecto bellísi- 
mo, halagador ; en todos los semblantes, una grata emoción ; 
en todos los ánimos, un vivo interés, una amable curiosidad, 
una grande impaciencia porque se diese pronto principio al 
espectáculo anunciado, en el que iba á ser parte principal el 
estreno de un drama, escrito en tres actos y en verso, y de título 
Frutos Naturales, primicia del celebrado poeta Udón A. Pérez 
en esa alta y espinosa rama de la literatura. 

Bien conocido el autor por su claro ingenio y por sus nobles 
triunfos en los torneos de la poesía lírica, el aura popularis le 
sigue y á toda hora le incita á conquistar en los fecundos campos 
del arte nuevos y vistosos lauros. Por eso era esperada su obra 
con creciente ansiedad, deseoso el público de rendir muchas 
palmas á su poeta favorito. 

Y ¡ cosa rara en tales circunstancias ! cuando se suspendió 
el telón, no hubo ni un aplauso, ni una muestra cualquiera de 
saludo para el drama que empezaba ; sino que se observó una 
especie de recogimiento general, de silencio profundo, como si 
cada quien se dispusiera entonces á no perder ni una escena, ni 
una circunstancia, ni un detalle de la obra, para sólo aplaudir 
en justicia lo meritorio y lo laudable .... 

Sonó la música de los versos : el ave encantadora de la 
poesía comenzó á mover sus alas de azul y oro ; revoloteó en el 
escenario, y luego se espació por todos los ámbitos del coliseo, 
poblando de armonías el ambiente y derramando en todos los 
oídos un placer indefinible, una dulce intranquilidad, un deleite 
singular, que conmovía el espíritu, que le impresionaba honda- 
mente y le embriagaba de satisfacción. Bl contento de todos, 
el común entusiasmo, estalló en ruidosas palmadas, y yá no 



128 FRUTOS NATURALES 

cesó de festejar con idéntica manifestación los primores del 
verso y los incidentes dramáticos de la producción que corría 
en escena. 

Frutos Naturales, y bien sazonados, de un talento fácil y 
generoso, eso es la obra con que el incipiente autor dramático 
se presenta á pedir puesto entre los escogidos, dando lustre á 
la nueva generación literaria y propendiendo á que el nombre 
del Zulia se levante á mayor encumbramiento. 

¿ Querrá esto decir que juzgamos perfecto, invulnerable, el 
nuevo drama zuliano ? ¡ Nó ! Lo elogiamos como excelente 
primicia, porque tiene por base un buen asunto filosófico-social ; 
porque tiene grandes aciertos en su desarrollo ; porque realiza 
su objeto con entereza y energía ; porque tiene muchas escenas 
de marcado interés y verdad ; porque la mayor parte de sus 
caracteres están bien delineados y sostenidos, y porque su ver- 
sificación es sonora y deliciosa ; y por todo ello, en vez de dar- 
nos aquí á censuras más ó menos fundadas, que acaso podrían 
desalentar al poeta en esta nueva senda y hacernos perder una 
legítima esperanza, nos volvemos á él, llenos de patriótico or- 
gullo, y le decimos ¡ adelante ! ¡ adelante ! 

Somos enemigos acérrimos de la hipérbole, que á las veces 
contraría el propósito de la alabanza y ridiculiza el verdadero 
mérito : con tal convicción no podemos decir que Frutos Na- 
turales es una obra maestra, porque tal afirmación nos desacre- 
ditaría á nuestros propios ojos y especialmente en el recto y 
seguro concepto del poeta ; pero sí diremos que éste de un solo 
vuelo se ha remontado á una grande altura, * 'como que sabe 
lo que son sus alas. " 

Fue ovacionado calurosamente al final de cada acto, y con 
particularidad en el último, en que el aplauso se prolongó de un 
modo extraordinario y el ¡ bravo ! ¡ bravo ! estalló en todos los 
labios. 

Reiteramos aquí el nuestro. 

Bn la representación tomó parte la flor y nata de la Com- 
pañía, pues los papeles de Doña Juana é Inés, los tuvieron á su 
cargo las señoras Luisa Martínez Casado y Celia Adams, y los 
de Diego, Don Gaspar, Severiano, Luis y Pedro, los señores 
Manuel M. Casado, Alcón, León, González y Terradas, respec- 
tivamente : por tanto, el resultado escénico fue plausible, como 
no podía mefios de serlo. 

Con todo, el movimiento de algunas escenas y el brillo de 
los versos se resintieron algo ; y es que la Compañía, en el 
deseo de complacer á muchas personas interesadas en el asunto, 



JUICIOS DK I<A PRKNSA 129 

y de dar cuanto antes una exquisita prueba de deferencia á 
Maracaibo, con la representación de esta obra regional, puso 
el drama en escena con sólo tres ensayos formales ; lo cual, si 
no siempre es propicio al más cumplido éxito, es un alarde de 
suficiencia y pericia que demuestra la superioridad de los artistas 
que acabamos de nombrar. Todos recibieron nutridos aplausos. 
Una primera actriz, sea dicho en verdad, tiene un papel de 
escasa importancia en Frutos Naturales ^ cualquiera de las dos 
damas que represente. El trabajo fuerte es para los hombres, 
muy fuerte. 

La Pluma. 
• ■♦ • — 



Por seguna vez se puso en escena, el día 30, el drama Fru- 
tos Naturales, del laureado poeta zuliano Udón A. Pérez, y una 
vez más pudimos apreciar los quilates y méritos de esta obra 
regional. 

Nuestro juicio sobre el drama y su representación, es el mis- 
mo que yá publicamos aquí el sábado último, pues si algo pu- 
diéramos agregar hoy, sería sólo para decir que, en aquellos 
mismos respectos, todo nos pareció en la repetición más esmera- 
do y satisfactorio que antes. 

Lástima que la concurrencia ahora hubiera sido tan escasa. 
No obstante, el autor fue llamado á la escena al final de cada 
acto, y se le festejó cumplidamente .... 

La Pluma. 



"FRUTOS NATURALES" 

DRAMA EN TRES ACTOS Y EN VERSO 

F»OR UDÓN A. F»ERB:Z * 

Cuando una obra dramática ofrece interés en su argumento 
y bellezas de estilo en sus escenas, se salva infaliblemente de la 
indiferencia y del olvido. Frutos Naturales está salvada, 

Bl argumento de este drama se puede hallar en cualquier 
país donde las ideas religiosas no hayan bajado aun á la tibieza 
de la tolerancia ; pero en la explanación hay algunos rasgos tan 



130 FEUTOS NATURAI^KS ' 

privativos de nuestras costumbres, que hieren al público mara- 
caibero como formas vivientes de la sociedad. No habituados 
nosotros, por causa del aislamiento, á la absoluta libertad que 
reina en Europa en cuanto á la propaganda de doctrinas, el pue- 
blo se halla en aquel estado de inocencia intelectual en que las 
teorías heréticas producen el efecto de un insulto para la con- 
ciencia de todos. Pero en medio de los creyentes (por convic- 
ción, por sentimiento y por utilidad, como en todas partes) no 
dejan de aparecer algunas cabezas ardidas que, habiendo dejado 
la fe de la niñez entre las hojas de los libros científicos é inci- 
tadas por ese espíritu de contradicción tan natural en los que 
creen haber descubierto la verdad, se atreven á chocar estéril- 
mente contra unos muros fortalecidos por cuanto existe de 
consuetudinario y de hierático en el alma humana. 

Con estos elementos, puestos en contraste, nuestro autor ha 
tejido la tela de su drama. 

l/os sucesos se desarrollan en los tres actos de un modo 
lógico y natural, creciendo su importancia. Bn el primero, un 
enlace de amor impedido por la intransigencia ; en el segundo, 
un rapto que agrava la situación ; en el tercero, una muerte 
violenta como catástrofe. Pero á pesar de la importancia pro- 
gresiva de la acción, el primer acto es el que abunda más en 
interés teatral, á causa de lo imprevisto de las peripecias y del 
mayor movimiento escénico. 

En todos hay pasajes bellos, ora por el fondo de la situación, 
ora por la brillantez de las galas poéticas. Abundan en la obra 
los conceptos nobles, enérgicos é incisivos. 

Los caracteres tienen bastante colorido y en su pintura se 
observan pinceladas muy felices. Don Severiano, es intransi- 
gente y exaltado ; Doña Juana presenta la fisonomía de la pie- 
dad extraviada ; Pedro es hipócrita cobarde y artero ; Diego 
tiene sinceridad y cordura ; Inés se revela sencilla y enamorada ; 
en Luis se observa la tolerancia que engendra el roce con los 
extrangeros, al par que la delicadeza en las cuestiones de honor ; 
Don Gaspar simboliza el espíritu de moderación, la indulgencia 
cristiana y la imparcialidad filosófica. 

La facilidad de la madre y la dificultad del padre y del 
hermano para creer en la pureza de Inés^ después de la salida 
del hogar, son rasgos que juzgamos muy conformes á la índole 
respectiva de los sexos. El alma sensible de la mujer se abre 
prestamente al perdón ; la dureza de los hombres los impele á 
la suspicacia y la severidad. 

Yá que de caracteres hablamos, séanos lícito hacer una ob- 



JUICIOS DE LA PRKNSA 131 

servación. Nos parece que Diego se muestra demasiado ex- 
tremoso en el abatimiento que le produce la cesantía, lo cual no 
viene de acuerdo con su virilidad, con su irritación y con la 
presencia de sus perseguidores. Un / qué me importa /, lanzado á 
la faz de éstos, no hubiera caído mal en sus labios. Tanto más 
si se considera la grave resolución que en seguida toma de 
llevarse á la muchacha. 

Ivos otros lunares que los críticos descubrieren en la obra, 
provendrán de la inexperiencia dramática del autor, y á veces 
ae su mismo numen de poeta, que lo mueve á preferir las frases 
líricas á la naturalidad del diálogo. 

Mas cualesquiera que sean los errores, Frutos Naturales 
arrancará siempre los aplausos del público, porque tiene cora- 
zón, espíritu y fuerza. 

MARCIAL HERNÁNDEZ. 



* 



ERRATAS 



Donde dice : 

Página 

30. yá veréis, querido, cómo 

60. ver á la Fe reducida 

72. añada ahora el sarcasmo ? 

81. Se dirige al foro ; 

86. Y si á tanto su imprudencia 



Debe decir : 

yá verás, querido, cómo 
ver á la Fe seducida 
añade ahora el sarcasmo ? 
Se dirigen al foro ; 
Y si á tanto su impudencia 



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1990-92 












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